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El Camino de la Vida

Reverendo Sun Myung Moon





Cada uno de ustedes, como individuo, nace y se desarrolla en el amor de sus padres. Pasan por el jardín de infantes, por la escuela primaria, por la secundaria y la universidad, y al fin de todo esto la visión que tienen de la vida se hace más amplia. Ustedes quieren ver cómo es la sociedad y qué está haciendo la gente que los rodea. Descubren que ustedes mismos pertenecen a una de las muchas naciones del mundo, y quieren que su nación prospere más que cualquier otra nación. Quieren tener éxito, y empiezan a interesarse por el sexo opuesto. Quieren tener un novio o novia y desean casarse con esa persona y construir un hogar. Quieren dar a luz a sus hijos, y en esa posición de padres, quieren educarlos como sus padres los educaron a ustedes. Para mantener a su familia deben tener un trabajo. Para la mayoría de la gente tener éxito significa hacer más dinero para la felicidad de su familia. Y de esa manera se van haciendo viejos.

En un sentido mundano, hay gente feliz y gente desdichada. Algunos son desdichados porque no tienen hijos, y otros porque sus familias se están destruyendo. Y aún hay otros que son desdichados porque se los ha destituido de una posición importante o porque su compañía ha sido declarada en quiebra. Los reyes, presidentes y otros mandatarios responsables de cada nación se sienten desdichados cuando su nación es derrotada por otra nación. Podemos ver fácilmente que en el mundo hay personas felices, pero hay aún más personas que son desdichadas. No hay un solo hombre en el mundo entero que elegiría la infelicidad o la miseria; todos queremos ser felices. Sin embargo, algunas cosas no están a nuestro alcance. No siempre podemos hacer lo que nos gustaría hacer.

En EE.UU. las personas son aparentemente felices y tienen abundancia de todo, pero en sus corazones también hay generalmente infelicidad. La gente de EE.UU. ha sido feliz y bendecida hasta cierto punto, pero cuando experimentamos la desdicha después de haber tenido felicidad nos sentimos aún más desdichados. Una pareja que parece externamente muy feliz, puede ser más desdichada interiormente. Especialmente en los hogares suceden fracasos a menudo. O quizás tienen éxito en su carrera, pero al instante siguiente eso puede convertirse en un fracaso.

¿Qué es la felicidad en el verdadero sentido? Podemos encontrar felicidad cuando tenemos cosas que otros no poseen. Ustedes se sienten exaltados, gozosos, felices, cuando pueden dar a los demás. Están felices cuando pueden disfrutar de una posición más alta que las demás personas. Cuando tienen que dar y recibir con otras personas se sienten felices. Y por el contrario, si no dan a los demás, ellos no pueden recibir, y se sienten desdichados. Ustedes son felices cuando pueden dar cosas a los demás, cuando pueden compartir su posición, riqueza, conocimiento o cualquier virtud que tengan con otras personas. Si están satisfechos con lo que son, con la posición y las cosas que tienen con los demás, eso los hace personas más felices.

Cuando se comparan con personas triunfadoras, a menudo se preguntan a ustedes mismos: "¿Yo podría ser así? ¿Podré ser alguna vez esa clase de persona?" Se encuentran limitados por su conocimiento, posición, autoridad y muchas otras cosas, pero su deseo y ambición no tienen límites. Cuando tienen un deseo ilimitado pero están limitados por las circunstancias, ¿cómo pueden encontrar el equilibro entre esas dos cosas? Eso nos angustia. Por lo tanto, descubrimos que sólo hay una pequeña diferencia entre un plebeyo y un príncipe. Todos tienen que solucionar ese problema.

Parece que no hubiera solución. Esa es la razón por la cual la gente busca la clave en la filosofia y en la religión. En la filosofia se busca exteriormente, y en la religión se busca interiormente, o espiritualmente. Motivada de esta manera, la gente ha desarrollado la filosofía y la religión, y hoy experimentamos la madurez de esta historia de búsqueda. En un sentido externo, en la filosofia política de la democracia, la gente amante de la libertad ha llegado a un cierto nivel de su tradición cultural. Por otro lado, el comunismo ha crecido hasta hacerse fuerte, y se opone a la ideología democrática. La gente discute por demostrar cuál de las dos ideologías es más justa. En el medio del conflicto, el mundo religioso tiene la corriente principal de pensamiento, y el poder enemigo no puede superarlo.

El conflicto entre la democracia y el comunismo puede terminar de dos maneras: uno de los dos absorberá al otro o ambos, exhaustos, declinarán y perecerán y una tercera filosofía surgirá. Ahora estamos viviendo la era que verá el resultado. La democracia y el comunismo han luchado durante mucho tiempo y ambos están cansados; están hablando de la detente y de la coexistencia pacífica. Ambos dicen que su gente va a gozar de verdadera libertad y paz, y que todos finalmente nos estableceremos en la paz que ellos proclaman. Si ellos fracasan en cumplir sus promesas surgirá una nueva ideología que negará todos los ismos e ideologías que han existido. Entonces deberá negarse todo lo del pasado. Esto es porque se habrá probado el sistema ya establecido de familia, sociedad, nación y todo lo demás, y se habrá demostrado que es un fracaso. Por lo tanto tendremos que negar y cambiar todas esas cosas y cambiar el sistema o la tradición.

Como todo de alguna manera se ha probado y ha fracasado, algunas personas se sienten libres de vivir como les place, sin ninguna restricción. Ese grupo es al que llamamos "hippies". Ellos no quieren trabajar, usan ropas harapientas e incluso puestas al revés o hacia atrás. Ellos pueden hacer cualquier cosa, actúan como si fueran los extraños de la sociedad. Las personas que los rodean se sienten impotentes; no pueden cambiar a esta gente. La sociedad no sabe cómo responder. Si les advierten a estos hippies contra su forma de vida, ellos protestan contra sus padres y les preguntan: "¿Qué tienen ustedes que sea mejor de lo que tenemos nosotros?" Ellos preguntan a la generación mayor: "¿Qué han hecho ustedes por nosotros? La sociedad está corrompida y ustedes aún defienden la tradición y la cultura que han construido, pero ésta es decadente y corrupta. ¿Qué tienen ustedes que sea mejor que lo que tenemos nosotros?" Este grupo puede echar la base para que otro grupo llegue a negar a la sociedad y al mundo. Esta es la situación del mundo de hoy, y la sociedad no puede culpar a esas personas porque protestan. Casi todos ellos tienen la tendencia a seguir su camino.

Nuestro modelo de lo que debe ser la familia, la nación y la comunidad se ha derrumbado. Sólo hay oscuridad, y no tenemos idea acerca de qué dirección debemos tomar o de cómo evaluar las cosas. Estamos enfrentados a la ruina de nuestro concepto de valor. En tiempos pasados estimábamos el amor en el matrimonio y en la familia, pero ahora el amor ha caído muy por debajo de ese modelo de la tradición anterior. En el mundo democrático la gente incluso dice a sus líderes: "Bueno, es simplemente un hombre más, no es diferente a mí mismo". Todo se ha puesto al mismo nivel. No queda un alto concepto de la vida que las futuras generaciones puedan seguir. Pero aún no podemos abandonar nuestro deseo y nuestra aspiración humana.

De los dos poderes, ¿vamos a seguir a la democracia y a los EE.UU. o vamos a seguir al mundo comunista y respetar a los soviéticos y demás poderes comunistas? ¿Hay alguna religión que no nos haya desilusionado? La gente está desilusionada con todas estas cosas. La democracia, el comunismo e incluso la religión han fallado a la gente. La gente siente que ha probado todo y todo ha fracasado. Finalmente hemos llegado a este punto en el camino de la vida. ¿Qué deberíamos hacer ahora?

La ley natural rige en la sociedad. No podemos cambiar nuestro sexo. Los hombres deben seguir siendo hombres y las mujeres deben seguir siendo mujeres. Sus naturalezas y deseos son diferentes. ¿Pero qué tienen en común? El deseo de gozar de algo virtuoso. Por más variado que sea el pensamiento humano, y por más variada que sea la vida en el mundo entero, debemos establecer realmente una meta común. Tenemos que encontrar la meta última hacia la cual se dirigen el hombre y la mujer. Si encontramos esa meta seremos las personas más felices. Quizás la gente piensa que la felicidad es algo que sólo podemos anhelar, pero nunca podemos alcanzar. ¿Quién puede darnos felicidad? ¿Nuestra nación puede darnos felicidad? ¿Alguna ideología o algún "ismo" puede darnos felicidad? Sólo podemos despreciar a las ideologías pasadas que prometieron hacerlo.

Cuando nacen en un país pequeño, se sienten muy limitados, y sueñan con salir de ese país y venir a EE.UU.Pero cuando llegan aquí no encuentran mucha diferencia con nuestra propia nación. Aunque aquí hay una riqueza tremenda, aunque aquí se realizan los sueños, no se sienten satisfechos. Quieren ir más lejos. En el mundo la gente no está contenta con aquello de que goza en el momento. Sus misiones y deseos quedan siempre demasiado lejos, ¿no es verdad? Eso significa que lo que ya tenemos no es la felicidad definitiva.

Un chico puede querer casarse con una chica y en un determinado momento esa es la meta. Cuando la alcanzan, ¿son felices? No. Ellos quieren tener algo más. Cada uno de ellos ha aprendido acerca del otro y no resta mucho por ese lado. La felicidad real es algo de lo cual nunca nos cansamos, algo que podamos disfrutar siempre.

Entonces, ¿cuál es la fuente de esa felicidad? ¿Algún individuo puede ser la fuente de felicidad? ¿Alguien puede darles felicidad eterna? Después de pensar en esto tenemos que llegar a la conclusión de que si no hubiera Dios tendríamos que crearlo. Tenemos que tener a Dios aunque sea en nuestra imaginación. Si tuviéramos a ese Dios en nuestra imaginacion, y sintiéramos que al servirlo a El nos da felicidad absoluta, aunque nos estaríamos engañando a nosotros mismos, tendríamos felicidad. Porque ningún otro puede damos eso. Tenemos que tener un Dios que trascienda la vida humana, si no, la vida no tendría sentido. En ese punto, si descubrimos que Dios realmente existe, qué felices debemos ser. Deberíamos sentir que podríamos dar vuelta al mundo. Si un grupo de personas realmente puede conocer a Dios y trabajar en el amor de Dios y por la causa de Dios, la sociedad se sentirá atraída hacia ese grupo y lo observará con la ansiedad de verlo tener éxito. Tenemos que poner esto en práctica, y seremos felices de estar llevando a cabo nuestra misión.

La gente del mundo va a la escuela, y luego se casa y busca posición y status, pero nunca está satisfecha. Aquí nosotros sabemos que Dios está sobre nosotros guiándonos y trabajando a través de nosotros. Por lo tanto, todo lo que hacemos tiene sentido para nosotros, y lo que decimos y hacemos es de una dimensión más alta que lo que hacen y dicen los demás. La gente por lo general hace cosas que tienen un alcance limitado. Pero nosotros estamos haciendo cosas sin límites. Nosotros tenemos una super-existencia sobre nosotros: Dios, nuestro Padre. Por lo tanto, hacemos todo según Su voluntad. Comemos y dormimos por la gran tarea que El quiere que hagamos. Siempre buscamos actuar para hacer que la familia, la sociedad y la nación estén en conformidad con la voluntad de Dios. Nos casamos porque queremos acercarnos a Dios. Hacemos todo por estar cerca de El. Queremos restaurar la familia, la nación y el mundo entero, como individuos, nos acercamos a El. Queremos rescatar la familia, la nación y el mundo entero porque sabemos que al rescatar estas cosas para Dios, nosotros, como individuos, nos acercamos a El. Queremos ir hacia un punto de reunión con Dios, donde podamos alcanzarlo a El y ganarlo para nosotros. han estado luchando durante mucho tiempo. Ambas están gastadas y la gente no sabe a cuál de ellas pertenece. Pero en el mundo de dimensión más alta, cuando luchamos, cuanto más luchamos, más valioso es el logro. En el amor de Dios disfrutaremos de felicidad eterna. Por lo tanto es natural que lleguemos a la conclusión de que podemos alcanzar esa meta de la felicidad humana en una dimensión más alta, y que eso durará para siempre. Desde el momento que conocemos a Dios, somos personas fuertes y felices. Sabemos muy bien que Dios es amor y que disfrutaremos el amor de Dios cualquier cosa que hagamos. Al recibir nuestra educación y al disfrutar de una posición muy alta y muy pudiente, sabemos cómo devolver todo a Dios, y podemos disfrutar de las cosas como si Dios nuestro Padre, nos las hubiera dado. Comparados con las demás personas, somos los más felices. Eso es lo que nos hace felices. Dijimos que cuando alguien tiene algo que los demás no tienen, se siente feliz. Como nosotros poseemos cosas de un valor superior, somos felices.

Al dar, además, tenemos que tener una mente amplia, no podemos trazar pequeños círculos a nuestro alrededor. Debemos ser generosos, deseando dar no sólo a los miembros de nuestra familia, sino también a amigos y vecinos y a la sociedad que nos rodea. Debemos querer dar no sólo cosas, sino todo nuestro ser a todos los hombres, estirándonos para alcanzar el otro extremo del mundo. No hay limitaciones de Este y Oeste en nuestra vida. Las naciones que han sido enemigas durante mucho tiempo pueden unirse en nuestro movimiento y amarse. Podemos disfrutar las cosas entre nosotros, compartiendo con los demás lo que hemos anhelado. Como no hay barreras de ningún tipo, no hay enemigos de ningún tipo; podemos decir con seguridad que somos las personas más felices. En la sociedad humana algunas personas quieren poseer más que otras, y quieren invadir la propiedad de otros para poseer más gente, más tierra, y etc, etc.. Esto es lo que hace que las personas luchen entre sí. Pero aquí eso no existe. Si ustedes quieren poseer cosas con una motivación egoísta, sabemos que están encaminados a la ruina.

Aquí decimos que todo pertenece a Dios. Sólo lo posee Dios todo. Lo que tenemos pertenece a Dios. Sentimos que primero tenemos que devolverle a Dios y luego El nos dará lo que necesitamos. De esa manera cambiamos lo que tenemos por el amor de Dios. Queremos devolverle a Dios todo lo que tenemos y a cambio queremos recibir el amor de Dios, que es más grande que cualquier otra cosa. Y luego queremos compartir ese amor con los demás.

Marido y mujer están orgullosos del amor que hay entre ellos. El hombre no está orgulloso por la construcción o constitución de su cuerpo, ni la mujer está orgullosa de su femineidad, sino que ambos están orgullosos de que haya amor entre ellos. La familia, como una unidad, no puede estar orgullosa de su riqueza o posición. Sólo puede estar orgullosa del amor de Dios que habita en ella. Los vecinos, los parientes y amigos envidiarán a la familia que goce realmente del amor de Dios. Y esa pareja dirá a Dios: "Te devolvemos todo a Ti". Lo que tenemos es tuyo: nuestra familia, nuestros hijos, nuestra nación, todo es tuyo. Y a cambio queremos tener tu amor. En Tu amor a la familia, amaremos a nuestra familia; y en Tu amor a la nación, amaremos a nuestra nación; y en Tu amor a la gente del mundo". Después queremos devolver a Dios todo el cosmos, todo el mundo espiritual, y recibir su amor infinito. Lo que estamos haciendo aquí es por la causa de Dios. Comemos por la causa de Dios, trabajamos y hacemos y decimos las cosas por la causa de Dios. Comemos por la causa de Dios y para recibir el amor de Dios.

En el amor, las tribulaciones y conflictos no duelen. Supónganse que hay una chica que quiere casarse con un hombre muy buen mozo, un hombre muy bueno. Ella podría pasarse toda la noche adornando algo para agradar a su futuro esposo y nunca se sentiría cansada; las largas horas de trabajo no tendrían ninguna importancia. Cuando trabajan por el amor de Dios, nada puede hacerlos sentirse cansados. Por lo tanto, por más duro que tengamos que trabajar somos felices de hacerlo. Este es el secreto para poseer el amor. Cuanto más hacemos por la persona que amamos, más amor recibiremos de ella.

Ustedes están trabajando para la realización de una gran tarea. Pero aquí, en los EE.UU. la gente no los está llamando. Ustedes tienen que golpear la puerta, y aún así la gente sigue durmiendo. Ustedes tienen que despertarlos y convencerlos para que también trabajen para la gran causa. Esa es la misión. La gente puede estar mal dispuesta para recibir su mensaje y hasta puede echarlos; pero después, cuando realmente despierte al hecho de que ustedes pueden llevarla a una vida de gran proyección, les estará muy agradecida. Cuando golpeen a la puerta de esas personas, les llevarán el amor de Dios, y aunque ustedes dejen sus casas, ellos ya estarán tocados y conmovidos por sus palabras y más tarde, se acercarán a ustedes con gratitud. Deben darse cuenta de que ésta es nuestra gran tarea, y de que deben llevar a cabo su misión con agradecimiento a Dios.

El amor es algo precioso que ustedes quieren guardar profundamente en sus corazones, como un secreto. Ese secreto entre ustedes y Dios los hará grandes. Al dar el amor de Dios a los demás, ustedes están compartiendo Su amor con ellos; entonces su amor, en vez de disminuir, se multiplicará. Estarán orgullosos de lo que han dado. Sólo dando podemos recibir, por lo tanto queremos dar nuestra familia, nuestra parentela, nuestra nación y todo nuestro mundo a Dios. Y El a cambio, llenará nuestros corazones con un amor tal que pueda abrazar al mundo entero y al cosmos. Somos ricos, somos las personas más felices. Entonces, ¿van a ser dadores realmente generosos? Cuando den a otros, nunca esperen recibir nada a cambio directamente de ellos. Dejen que ellos le devuelvan a Dios lo que han recibido. Ustedes estarán devolviéndole todo a Dios a través de esas personas, por lo tanto, Dios se asegurará de devolverles algo a ustedes. Ese algo es Su amor, lo cual es más grande que cualquier otra cosa en el mundo. Ustedes recibirán cosas de más valor que las que han dado. A través del amor de Dios estarán en la posición de hijos de Dios.

Ahora que han aprendido cuál es el camino que deben andar en la vida, cuanto más trabajen por el amor de Dios, más podrán recibir el amor de El, en mayor abundancia. Cuando vivimos en el amor de Dios, no tenemos nada que temer. Si ustedes se sacrifican al llevar a cabo su misión por su amor a Dios, serán mártires recordados durante mucho tiempo en la historia de la providencia de Dios. En el Imperio Romano los cristianos fueron perseguidos y martirizados, sufrieron por el reino espiritual del que esperaban gozar al morir. Soportaban el martirio con el pensamiento de que deseaban ir al reino celestial de Dios.

Pero en este mundo nosotros soportamos todas las dificultades y tribulaciones y persecución para construir el Reino de Dios en este planeta, mientras estamos vivos. Aunque tengamos que ser martirizados aquí, estamos luchando por el amor de Dios. Vamos a ser los hijos de Dios. Sabiendo esto, deben llevar a cabo su misión con gratitud y deben devolver alegría a Dios.



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