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CAPITULO DOCE

MOISÉS EN LA PROVIDENCIA DE LA RESTAURACIÓN





 I. DIOS USA UN CURSO MODELO EN SU PROVIDENCIA

La razón por la cual se establece un curso modelo

La meta de la providencia de la restauración se realizará por fin cuando la humanidad cumple su responsabilidad, logrando la sumisión voluntaria de Satanás y su dominio sobre él. Sin embargo, Satanás no obedeció ni se sometió a Dios, y más tarde no obedecería ni se sometería a Jesús, quien vendría como un primer antepasado y un Padre Verdadero. Ciertamente no se sometería a ningún otro. Siendo Dios el Creador. asumió la responsabilidad de hacer que Satanás se sometiera.

Dios estableció a Jacob como el representante quien mostraría el curso modelo para subyugar a Satanás. Esto aclara el significado de Amós 3:7, que dice:

...no hace nada el Señor Yahveh sin revelar su secreto a sus siervos los profetas.

El curso por el cual Jacob llogró la sumisión de Esaú fue mucho más que un esfuerzo individual. Fue un curso modelo en que Dios, a través de la vida de Jacob, enseñó la manera de ganar la sumisión voluntaria de Satanás, como había hecho Jacob con su hermano Esaú. El curso de Jacob para subyugar a Satanás es el patrón que Moisés siguió en el nivel nacional.

Jesús, el Mesías, vino para enseñar a toda la humanidad cómo lograr la sumisión voluntaria de Satanás. Jesús subyugó substancialmente a Satanás por medio de seguir el curso modelo que Dios ya había mostrado a través de Jacob y de Moisés. Como el Padre Verdadero, o el primer antepasado, el Mesías tenía que ser el pionero en el curso que sería el modelo que toda la humanidad debería seguir para subyugar substancialmente a Satanás. Del mismo modo, cualquier persona, siguiendo el curso de Jesús, puede subyugar a Satanás.

Hechos 3:22 nos relata las palabras de Moisés:

"El Señor Dios os suscitará un profeta como yo de entre vuestros hermanos; escuchadle todo cuanto os diga".

Esto se refiere al Mesías que iba a venir (Jesús) quien debería seguir el curso de Moisés. En Juan 5:19, Jesús dijo que él estaba siguiendo el patrón que Dios había mostrado a través del curso modelo de Moisés:

"En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al padre: lo que hace él, eso también lo hace igualmente el Hijo".

El curso de Moisés fue el modelo que Jesús siguió.

Desde un punto de vista externo, podría parecer que Jacob era simplemente la cabeza de una familia en una época tribal, que Moisés era el líder de la nación israelita y que Jesús era el Mesías. Pero hay muchas semejanzas en las vidas de estos tres hombres, porque siguieron el curso modelo que Dios había establecido en Su providencia.

 II. LOS CURSOS DE MOISES Y JESUS SIGUIERON EL PATRON DEL CURSO DE JACOB

Como ya fue indicado, el curso de Jacob era un curso para lograr la sumisión de Satanás. Cualquier curso para subyugar a Satanás tiene que ser la inversión de aquél por el cual Satanás ganó su dominio inicuo. Comparemos los cursos que siguieron Moisés y Jesús con le curso modelo de Jacob.

A. Adán y Eva cayeron porque desobedecieron el mandamiento de Dios y porque no superaron la prueba de la tentación del arcángel. En el vado de Jaboc, Jacob luchó contra un ángel a riesgo de su propia vida y ganó la victoria sobre él, recibiendo el nombre de Israel (Génesis 32:25-28). Poniendo al ángel en la posición de Satanás, Dios puso a prueba a Jacob, y consecuentemente la victoria en aquella lucha indemnizó los fracasos de Adán y Eva. El propósito de la prueba no era el de llevar a Jacob a la miseria, sino el de establecer a Jacob como la persona que podría cumplir la restauración al nivel familiar y restaurar el dominio de la humanidad sobre los ángeles. Para que Moisés se hiciera la persona que podría completar la restauración nacional de Canaán, él también tenía que superar una prueba en que Dios intentó darle muerte (Exodo 4:24-26). Y para que Jesús se hiciera la persona que podría completar la restauración mundial de Canaán y conducir a toda la humanidad al reino de los cielos, él también tenía que ganar una lucha contra Satanás a riesgo de su propia vida, y lo hizo a través de sus cuarenta días en el desierto (Mateo 4:1-11)

B. La naturaleza caída fue el resultado de la caída de nuestros primeros antepasados, la cual fue tanto física como espiritual. Jacob y Moisés tenían que cumplir ciertas condiciones para eliminar simbólicamente la naturaleza caída. Jacob compró la primogenitura de Esaú por pan y un guiso de lentejas (Génesis 25:34) para iniciar el curso de indemnización para el fundamento de substancia; el pan y el guiso simbolizaban la carne y el espíritu. Para iniciar el curso para el fundamento de substancia, Moisés les dio a los israelitas maná y codornices, los cuales simbolizaban la carne y el espíritu. Juan 6:49-53 muestra que Jesús, también, siguió este curso modelo:

"Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; ... si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros".

En el curso mundial de la restauración, la gente caída puede realizar la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída solamente por medio de creer absolutamente en Jesús y vivir como él enseñó (Juan 3:16; Mateo 28:19-20).

C. Debido a la caída, aun el cuerpo muerto de una persona le pertenece a Satanás. En el caso de Jacob, sin embargo, una condición para la separación de Satanás de su cuerpo muerto fue cumplida; después de ser bendecido y santificado, su cuerpo fue embalsamado durante cuarenta días, y se guardó luto durante este tiempo (Génesis 50:2-3). Moisés siguió el curso modelo de Jacob, y sobre el fundamento de sus méritos, él también cumplió la condición para que su cuerpo fuese separado de Satanás. El arcángel Miguel luchó contra Satanás por el cuerpo de Moisés (Judas 9). Después de la muerte de Jesús también, fenómenos extraños ocurrieron en relación con su cuerpo (Mateo 28:12-13).

D. Debido a la caída de los primeros antepasados humanos (durante su período de crecimiento, el cual consiste en tres etapas), Satanás llegó a tener dominio sobre la humanidad. En el proceso de la restauración a través de la indemnización, Dios ha obrado Su providencia por medio de hacer cumplir a la gente condiciones numéricas que representaran el período que fue invadido por Satanás.

Por ejemplo, cuando Jacob regresó de Harán a Canaán, hubo un periodo de tres días de separacidn de Satanás (Génesis 31:22), siendo aquel período necesario para iniciar una nueva providencia. Del mismo modo, hubo un período de tres días en que Moisés inició el curso para conducir a los israelitas de Egipto a Canaán (Exodo 5:3). También, Jesús pasó tres días en el sepulcro (Lucas 18:33) para separarse de Satanás, antes de comenzar su curso mundial de la restauración espiritual de Canaán.

Jacob tenía doce hijos, para restaurar durante su vida (horizontalmente) las condiciones de indemnización verticales de las doce generaciones desde Noé hasta su tiempo, que habían sido reclamadas por Satanás. Por la misma razón, había doce tribus bajo Moisés (Exodo 24:4), y Jesús tenía doce apóstoles (Mateo 10:1).

El dominio inicuo de Satanás del periodo de los siete días de la creación tenía que ser indemnizado. Por eso, Jacob tenía setenta familiares (Génesis 46:27), Moisés tenía setenta ancianos (Exodo 24:1), y Jesús tenía setenta discipulos (Lucas 10:1) --con cada grupo desempeñando el papel central en su curso respectivo de la restauración.

E. El bastón, que es capaz de golpear la injusticia, indicar el camino, y proveer apoyo, es un símbolo de la palabra de Dios, y así, es un símbolo del Mesías que vendrá. Jacob entró a la tierra de Canaán apoyándose en su cayado mientras cruzaba el Jordán (Génesis 32:11), y Moisés condujo a los israelitas por el Mar Rojo con su cayado (Exodo 14:16). Esto puede ser visto como un presagio del tiempo en que la humanidad caída será conducida por el Mesías, quien golpea la injusticia, desde el mundo de pecado hasta el mundo ideal. Jesús, quien golpea la injusticia como el "cetro de hierro" (Apocalipsis 2:27; 12:5), tenía la misión de conducir a toda la humanidad por el mar agitado de este mundo, hacia el mundo ideal.

F. El pecado de Eva fue la raíz del pecado, y produjo su fruto cuando Caín mató a Abel. Así, Satanás invadió a la humanidad y produjo el fruto del pecado a través de una madre y un hijo. De acuerdo con el principio de la restauración a través de la indemnización, una madre y un hijo deben invertir este curso, cooperando mutuamente para lograr una separación de Satanás. Así, por la iniciativa de su madre y con su cooperación, Jacob recibió la bendición y pudo realizar la condición de separación de Satanás (Génesis 27:43). Por la cooperación de su madre, Moisés llegó a estar en una posición de realizar la voluntad de Dios (Exodo 2:2). Jesús también fue ayudado por su madre en el cumplimiento de su misión (Mateo 2:13).

G. El personaje central en la providencia de la restauración debe seguir un curso de restauración que conduzca desde el mundo satánico hasta el mundo celestial. Jacob atravesó un curso de la restauración desde Harán hasta Canaán (Génesis 31-33) y Moisés atravesó un curso desde Egipto hasta Canaán (Exodo 3:8). Jesús ofreció su vida entera para transformar el mundo satánico en el mundo ideal.

H. La meta final de la providencia de la restauración es la destrucción completa de Satanás. Por lo tanto, Jacob enterró los ídolos que representaban a Satanás bajo una encina (Génesis 35:4), Moisés destruyó el ídolo del becerro de oro (Exodo 32:20), y Jesús, con sus palabras y su poder, debería aniquilar el mundo del pecado y lograr la rendición de Satanás.

 III. LA PROVIDENCIA DE LA RESTAURACION CENTRADA EN MOISES

A. Vista panorámica de la providencia

Los Principios de la providencia de la restauración eran lo mismo en el tiempo de Moisés como en la providencia anterior; para establecer un fundamento para el Mesias, Moisés tenía que restaurar el fundamento de fe y el fundamento de substancia. Sin embargo, en la providencia de la restauración centrada en Moisés, descubrimos que hay dos diferencias con las providencias anteriores. Primero, Moisés tenía el fundamento victorioso para el Mesias que ya había sido establecido al nivel familiar por la familia de Isaac, y así, podía basar sus propias condiciones de indemnización en el mérito de esta obra cumplida. Segundo, el nivel de la providencia se había expandido desde el nivel familiar hasta el nivel nacional. Dios eligió a Moisés para conducir a los israelitas desde el mundo satánico de Egipto hasta Canaán, el cual representaba el reino de los cielos, y ahora Dios estaba obrando Su providencia para restaurar el reino de los cielos (Canaán) al nivel nacional.

1. El fundamento de fe

a. El personaje central para restaurar el fundamento de fe

Moisés era el personaje central que tenía que restaurar el fundamento de fe. Sin embargo, la posición en que estaba Moisés era un poco diferente de aquélla en que habían estado los personajes centrales anteriores, Adán, Noé, y Abraham. En primer lugar, Moisés estaba en una posición que representaba a Dios (Exodo 4:16; 7:1); en segundo lugar, Moisés era el modelo para Jesús. Dios, al establecer a Moisés como su representante, a la misma vez estableció a Moisés como el modelo para Jesús, puesto que el espiritu de Dios viviría en Jesús.

b. La ofrenda requerida para el fundamento de fe

Debido a su posición providencial especial, Moisés no tenía que hacer ninguna ofrenda simbólica de cosas como la que hicieron Abel, Noé y Abraham. Podía restaurar el fundamento de fe por medio de realizar un periodo de indemnización para la separación de Satanás basado en el número cuarenta. Hay dos razones para esto.

Primero, Moisés vino sobre el fundamento de las tres ofrendas simbólicas de Abel, Noé e Isaac. Segundo, con el establecimiento del fundamento victorioso para el Mesías por la familia de Isaac, había pasado la época en que un sacrificio, en lugar de la palabra, era la ofrenda requerida. Moisés había entrado en la época en que la palabra de Dios debía ser recibida directamente. En otras palabras, la era providencial del fundamento para la restauración había terminado, y la era providencial de la restauración había comenzado.

Puesto que la providencia se había demorado tanto tiempo--desde el tiempo mismo de Adán--fue necesaria una condición de indemnización para restaurar este largo periodo de invasión satánica. Esta condición tenía que basarse en el número cuarenta, el cual es el número que simboliza la separación de Satanás. En la era providencial de la restauración, el fundamento de fe podría ser establecido a través de una condición de indemnización. En lugar de hacer una ofrenda material, una persona tendría que unirse con la palabra de Dios durante un período de separación de Satanás, basado en el número cuarenta.

2. El fundamento de substancia

El personaje central en la providencia para establecer el fundamento nacional de substancia era Moisés mismo. Como ya fue explicado, Moisés era el personaje central responsable de establecer un fundamento de fe, el cual es una relación vertical con Dios. Logrando eso, estaba en la posición de Jesús, porque era como Dios para la gente (Exodo 4:16; 7:1). Por esta razón, Moisés estaba en la posición de un padre para la nación israelita. Pero también, como un profeta con la misión de ser el pionero en la apertura del camino para Jesús, Moisés estaba en la posición de un hijo en relación con Jesús. Por lo tanto, él también podía ser el personaje central, o la persona en la posición de Abel, para el fundamento nacional de substancia. Este mismo principio fue aplicable cuando Abel, en la posición de padre, hizo con éxito su ofrenda y estableció un fundamento de fe , lo que originalmente debería haber sido hecho por Adán.

Si los israelitas, en la posición de Caín, hubieran amado a Moisés y le hubieran obedecido absolutamente después que él se hubiera establecido en la posición de Abel para el fundamento de substancia, entonces la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída en el nivel nacional habría sido realizada; la relación vertical de Moisés con Dios habría sido refiejada y hecha substancial en la relación horizontal entre Moisés y la gente, y el fundamento nacional de substancia habría sido establecido.

3. El fundamento para el Mesias

Si Moisés, centrado en la palabra de Dios, hubiera pasado por un periodo para la separación de Satanás, basado en el número cuarenta, la condición de indemnización para establecer el fundamento nacional de fe habría sido realizada. Si los israelitas, centrados en el Moisés victorioso, hubiesen restaurado el fundamento de substancia, entonces el fundamento nacional para el Mesías habría sido establecido. Sobre este fundamento, los israelitas deberían recibir al Mesias, renacer, y purificarse del pecado original. Entonces, habrían encarnado la naturaleza original y se habrían hecho personas perfeccionadas. Sin embargo, los israelitas no confiaron en Moisés, y el curso nacional de la restauración de Canaán se prolongó dos veces.

B. El primer curso de la restauración nacional de Canaán

Para hacerse el personaje central y el representante de los israelitas para el curso de indemnización que restauraría el fundamento nacional de fe, Moisés pasó cuarenta años en el palacio del Faraón, el centro del mundo satánico. A los ojos del mundo, Moisés era un principe, porque fue criado como el hijo de la hija del Faraón (Exodo 2:10). Pero también Moisés fue criado por su propia madre, quien vivía en el palacio como su nodriza, y ella le inculcó una profunda conciencia del Dios de Israel y de su herencia como uno de la gente elegida. Finalmente, Moisés dejó el palacio, prefiriendo ser maltratado con el pueblo de Dios, a distrutar del efímero goce del pecado en el palacio del Faraón (Hebreos 11:24-25). Por sus cuarenta años en el palacio, Moisés cumplió un periodo basado en el número cuarenta para la separación de Satanás, y restauró el fundamento de fe.

Al establecer el fundamento de fe Moisés, al mismo tiempo, se calificó para estar en la posición de Abel para el fundamento de substancia. Los israelitas, quienes estaban en la posición de Cain, deberían someterse fielmente y obedecer a Moisés, quien estaba en la posición de Abel. Uniéndose con Moisés, ellos habrían heredado la voluntad de Dios, y el fundamento nacional de substancia se habría establecido durante el periodo del retorno de los israelitas a Canaán bajo la conducción de Moisés.

Teniendo en mente este propósito, Moisés cumplió la condición para comenzar la providencia. Confirmó su determinación ante Dios y los israelitas cuando mató a un egipcio a quien él vio golpeando a un hebreo (Exodo 2:12). Después de haber visto este acto tan valiente, los israelitas deberían haber confiado en Moisés y haberse unido con él. Entonces, a través de Moisés, Dios les habría conducido a la tierra prometida de Canaán por la ruta directa a través del territorio de los filisteos. Así, no habrían tenido que ir por el camino más largo, cruzando el Mar Rojo y atravesando el desierto de Sinaí. Por haberse unido ellos con Moisés durante una jornada de veintiún días a Canaán, un fundamento de substancia se habría establecido con éxito, y este curso habría indemnizado el curso de veintiún años de Jacob en Harán. El Exodo 13:17 indica que el plan original de Dios era que tomasen la ruta a través de la tierra de los filisteos, que era la ruta más directa y más rápida:

Cuando Faraón dejó salir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, aunque era más corto; pues se dijo Dios: "No sea que, al verse atacado, se arrepienta el pueblo y se vuelva a Egipto."

Sin embargo, en lugar de confiar en Moisés, los israelitas divulgaron el asesinato del egipcio, y Moisés tuvo que escaparse del Faraón, como está registrado en el Exodo 2:15: "Supo Faraón lo sucedido y buscaba a Moisés para matarle....". Moisés huyó y fue a esconderse en el desierto de Madián, y así el primer curso de la restauración nacional de Canaán aún no pudo comenzar.

C. El segundo curso de la restauración nacional de Canaán

1. El fundamento de fe y el fundamento de substancia

Debido a que el primer curso de la restauración nacional de Canaán no pudo comenzar, el período de cuarenta años de indemnización que Moisés había establecido para el fundamento de fe mientras estaba en el palacio del Faraón, fue invadido por Satanás. Por lo tanto, Moisés tenía que establecer un segundo periodo de cuarenta años de separación de Satanás. Lo hizo a través de su vida de exilio en el desierto de Madián, y de este modo estableció un fundamento de fe para el segundo curso nacional.

Al final de este periodo, Dios se apareció a Moisés y le dijo:

"Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo en Egipto, y he escuchado su clamor en presencia de sus opresores; pues ya conozco sus sufrimientos. He bajado para librarle de la mano de los egipcios y para subirle de esta tierra a una tierra buena y espaciosa; a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos....Así pues, el clamor de los israelitas ha llegado hasta mí y he visto, además, la opresión con que los egipcios los oprimen. Ahora, pues, ve; yo te envio a Faraón, para que saques a mi pueblo, los israelitas, de Egipto" (Exodo 3:7-10).

A través de sus cuarenta años en el desierto de Madián, Moisés no sólo restauró el fundamento de fe, sino que también estableció su posición como el personaje central para el fundamento de substancia. Por medio de demostrar ante los egipcios tres milagros y diez calamidades (Exodo 4, 7-11), Moisés estableció un fundamento para comenzar el curso de la restauración nacional, iniciando así la providencia de Dios. Los israelitas, al presenciar todo esto, llegaron a darse cuenta de que Moisés era el´líder verdadero enviado por Dios. Sobre esta base, el segundo curso de la restauración nacional de Canaán por fin pudo comenzar.

Aunque los israelitas por fin siguieron a Moisés, la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída todavía no era un hecho consumado. Satanás pudo invadir durante este curso providencial, y lo hizo, como a continuación veremos. Como la base para el establecimiento del fundamento nacional de substancia, el periodo de indemnización perdido tenía que ser restaurado sobre una base nacional. Para lograr eso, los israelitas, en la posición de Cain, deberían someterse a Moisés, obedecerle y permanecer unidos con él durante su curso entero en el desierto y hasta su llegada a la tierra de Canaán. Sólo entonces podría haberse establecido el fundamento nacional de substancia.

Dios ya sabía que, aunque los israelitas confiaban suficientemente en Moisés para comenzar el viaje a la tierra de Canaán, ellos no tenían fe total en él. Como ya se explicó, Dios temía que si fueran ellos por la ruta directa, su temor a una batalla (Exodo 13:17) reviviría su falta de fe, y fácilmente podrían volver a Egipto, así dejando Su providencia sin cumplirse. Por esta razón, Dios les condujo por el Mar Rojo y a través del desierto de Sinaí, aunque ésta fue una ruta mucho más larga. Dios continuamente les mostraba Su gracia a través de milagros, tratando de evitar que ellos perdiesen su fe y regresasen a Egipto. Moisés se puso en camino con los israelitas, y su curso debería haber sido uno de veintiún meses a través del desierto.

2. El tabernáculo en la providencia de la restauración

En el comienzo del tercer mes después de haber salido de Egipto, los israelitas llegaron al desierto de Sinaí. Allí, Dios le dio a Moisés instrucciones especiales. Primero, tenía que hacer que la gente se santificara (Exodo 19:10), y que se reforzara su fe: Entonces Moisés subió al Monte Sinaí con setenta ancianos y encontró a Dios (Exodo 24:9-10). Allí, Dios mostró Su gloria a Su gente, de la manera expresada en el Exodo 24:15-17:

Y subió Moisés al monte. La nube cubrió el monte. La gloria de Yahveh descansó sobre el monte Sinaí y la nube lo cubrió por seis días. Al séptimo día, llamó Yahveh a Moisés de en medio de la nube. La gloria de Yahveh aparecía a la vista de los hijos de Israel como fuego devorador sobre la cumbre del monte.

Esto fue también para mostrarles que Dios estaba trabajando personalmente con ellos . Dios tomó estas medidas para que la gente de Israel pudiera tener confianza absoluta en El.

Dios llamó a Moisés a la cumbre de la montaña y le pidió que ayunara durante cuarenta días como preparación para recibir las dos tablas de piedra con los Diez Mandamientos (Exodo 24:18). Durante el tiempo en que Moisés ayunaba en la montaña, recibió instrucciones de Dios acerca del Arca del Testimonio y del tabernáculo (Exodo 25:31). Al terminar su ayuno de cuarenta días, Moisés recibió dos tablas de piedra en las cuales estaban grabados los Diez Mandamientos (Exodo 31:18).

Cuando Moisés bajó de la montaña, encontró que los israelitas habían perdido su fe en Dios, y que estaban adorando como su dios a un becerro de oro (Exodo 32:2-4). Durante los cuarenta días en que su líder estuvo ausente, los israelitas se habían rebelado contra el mismo Dios que les había guiado tan milagrosamente. Cuando Moisés vio esto, ardió en ira, y al pie de la montaña, lanzó las tablas al suelo, rompiéndolas (Exodo 32:19).

Dios se apareció a Moisés otra vez y le dio instrucciones de sacar de la piedra dos tablas iguales a las primeras (Exodo 34:1). Después de terminar su segundo ayuno de cuarenta días, Moisés otra vez recibió los Diez Mandamientos, escritos en las dos tablas. Entonces, los israelitas construyeron, centrados alrededor de las tablas, el arca de la alianza y el tabernáculo.

a. El significado de las tablas y del Arca del Testimonio

(i) El significado de las tablas

Adán y Eva fueron creados por la palabra. Si ellos se hubiesen perfeccionado, se habrían hecho encarnaciones perfectas de la palabra. Pero debido a la caída, ellos perdieron la palabra.

Las tablas inscritas con los mandamientos de Dios, las cuales Moisés recibió después de un periodo de cuarenta días de separación de Satanás, tienen un significado especial. Son la representación substancial de la palabra, representando simbólicamente la restauración de Adán y Eva del mundo satánico. Así que, las dos tablas, como símbolos de Adán y Eva, también simbolizan a Jesús y el Espíritu Santo, que vendrían como la encarnación substancial de la palabra. Por esta razón, Jesús es simbolizado como la "piedrecita blanca" (Apocalipsis 2:17) y la "roca" (I Corintios 10:4).

Al recibir Moisés las tablas con las palabras de Dios, la era providencial del fundamento para la restauración había pasado La era durante la cual un individuo podía relacionarse con Dios solamente a través de las ofrendas materiales había pasado. La humanidad caída había entrado a la era providencial de la restauración, en la cual podía relacionarse con Dios a través de la palabra.

(ii) El significado del tabernáculo

Jesús comparó el Santuario de Jerusalén con su cuerpo (Juan 2 :21), y Pablo declaró que los cristianos son los santuarios de Dios (I Corintios 3:16). El templo es la representación de Jesús en imagen. Durante su curso en el desierto, los israelitas no podían construir ningún templo; en lugar de ello, construyeron un tabernáculo que era el templo en miniatura y una representación simbólica de Jesús. Dios le ordenó a Moisés que construyera un tabernáculo, diciéndole: "Me harás un Santuario para que yo habite en medio de ellos" (Exodo 25:8). Esto significa que el tabernáculo era el mesías simbólico al cual los israelitas deberían servir durante su curso en el desierto.

(iii) La estructura del tabernáculo

El tabernáculo se compuso del Lugar Santísimo y del Lugar Santo (Exodo 26:33-34). Solamente los sumos sacerdotes podían visitar el Lugar Santísimo, y eso sólo una vez al año, para ofrecer sacrificios. Dentro del Lugar Santísimo estaba el Arca del Testimonio, dentro de la cual se guardaban las dos tablas de piedra, simbolizando a Jesús y al Espíritu Santo, y los cielos y la tierra. El arca podría ser considera como un microcosmo del tabernáculo, y también, en cierto sentido, como un microcosmo del cosmos. El Lugar Santísimo simbolizaba al espíritu de Jesús y al mundo substancial invisible, y el Lugar Santo, que fue un lugar común para el ofrecimiento de sacrificios, simbolizaba al cuerpo de Jesús y al mundo substancial visible.

b. El propósito providencial de las tablas de piedra y del tabernáculo

Según la providencia de Dios, una vez que los israelitas habían salido de Egipto, era imperativo que ellos llegasen a Canaán sin volverse atrás. Deberían entrar a Canaán a cualquier costo. Con este fin, Dios trató de inspirar a los israelitas a que tuvieran fe en El, haciendo milagros continuamente desde el comienzo mismo de Su providencia con ellos.

Después de que los israelitas se habían puesto en marcha hacia Canaán, Dios les guió y les cuidó durante todo su curso a través del desierto por medio de muchos milagros: les guió por una columna de nube de día y por una columna de fuego de noche (Exodo 13:21); dividió las aguas del Mar Rojo (Exodo 14:21); proveyó maná y codornices (Exodo 16:12-13, 35); permitió que Moisés hiciese manar agua de una peña para que la gente bebiera (Exodo 17:6); y derrotó al pueblo de Amalec con su poder (Exodo 17:10-13). A pesar de todo esto, los israelitas en muchas ocasiones perdieron su fe en Moisés y en Dios, y existía el peligro de que aun Moisés actuara de una manera infiel.

Por esta razón, Dios vio la necesidad de crear un objeto de fe que nunca cambiara, aunque cambiara la gente. Si hubiera aún una sola persona entre los israelitas que creyera absolutamente en este objeto de fe, entonces Dios podría llevar a cabo Su voluntad; podría utilizar la fe de aquella persona como ejemplo para todos los israelitas, y luego, podría pasarla de persona a persona como bastón de mando. Aquel objeto de fe era el tabernáculo que guardaba el arca y las tablas, y que simbolizaba al Mesías. La construcción del tabernáculo significaba que el Mesías había venido simbólicamente.

Si hasta el tiempo de entrar en la tierra sagrada de Canaán, los israelitas hubieran continuado siguiendo a Moisés y sirviendo el tabernáculo con la fidelidad debida al Mesías, habrían establecido el fundamento nacional de substancia.

c. El fundamento para el tabernáculo

Como hemos aprendido, para poder recibir al Mesías, la humanidad debe establecer un fundamento para él, el cual consiste en un fundamento de fe y un fundamento de substancia. En tiempos dc Moisés, el tabernáculo iba a servir como el Mesías simbólico. Así, antes de construir el tabernáculo, debería establecerse un fundamento apropiado para ello, el cual también consistiría en un fundamento de fe y un fundamento de substancia.

(i) El primer fundamento para el tabernáculo

Por su ayuno de cuarenta días en el Monte Sinaí (Exodo 24:18) Moisés cumplió un periodo de separación de Satanás, basado en el número cuarenta, estableciendo así un fundamento de fe para el tabernáculo. Luego, los israelitas deberían servir y obedecer a Moisés durante un periodo de cuarenta días de separación de Satanás, manteniendo su fe hasta terminarse la construcción del tabernáculo. De esta manera, habrían establecido un fundamento de substancia. Sin embargo, los israelitas perdieron su fe, e hicieron y adoraron un becerro de oro (Exodo 32:2-4). Porque no fue realizada la condición de indemnización para borrar la naturaleza caida, tampoco fue establecido el fundamento de substancia.

Como ya hemos aprendido, Moisés, encontrando a los israelitas infieles al pie de la montaña, se enfureció y arrojó de su mano las tablas, rompiéndolas (Exodo 32:19). Las tablas, las cuales Moisés rompió como reacción a la infidelidad de la gente, simbolizaban a Jesús y al Espíritu Santo. Esto fue un presagio de la posibilidad de la crucifixión de Jesús, si los israelitas no tuvieran fe en él.

(ii) El segundo fundamento para el tabernáculo

Después del arrepentimiento de Aarón y la gente, Moisés ayunó por segunda vez durante cuarenta días y cuarenta noches, y así restableció el período de cuarenta días de separación de Satanás. Sobre este fundamento, Dios inscribió un segundo par de tablas, y Moisés recibió de El el ideal del tabernáculo (Exodo 34:28). Los israelitas no sólo obedecieron a Moisés durante este período de cuarenta días, sino que después, también, construyeron el tabernáculo de acuerdo con las instrucciones de Dios y Moisés. Esto fue en el primer día del primer mes del segundo año desde que los israelitas habían salido de Egipto. Pero el fundamento de substancia no podría establecerse solamente por la construcción del tabernáculo; los israelitas también tendrían que unirse con Moisés y obedecerle, considerando el ideal de Dios del tabernáculo como algo más precioso que sus propias vidas.

En el vigésimo día del segundo mes del segundo año desde el éxodo, los israelitas, reverenciando el tabernáculo (Números 10:11-12), dejaron el desierto de Sinaí y se pusieron en marcha hacia Cansán bajo la guía de una columna de nube. Pero en vez de mostrar confianza y fe, se volvieron incrédulos y se quejaron a Moisés; por eso, Dios quemó una parte alejada del campamento, en un intento por despertarles. Sin embargo, ellos todavía no despertaron a la voluntad de Dios, y continuaron quejándose contra Moisés y anhelando la tierra de Egipto (Números 11:4-6). De este modo, el fundamento para el tabernáculo fue invadido por Satanás.

Dios otra vez tenía que dirigir a los israelitas infieles para que establecieran un fundamento de cuarenta días de separación de Satanás. Eligió a doce personas para espiar en la tierra de Canaán durante cuarenta días--una persona de cada tribu (Números 13:1-15). Este período sería un requisito para cumplir el segundo curso nacional de la restauración de Canaán. Con excepción de Josué y Caleb, todos los demás espías volvieron con informes infieles (Números 13:28-32). Los israelitas, al escuchar los informes infieles, se enojaron, quejándose contra Moisés y exclamando que ellos deberían elegir un líder nuevo y regresar a Egipto. Entonces, Dios se apareció a toda la gente y le preguntó a Moisés:

"¿Hasta cuándo me va a despreciar este pueblo? ¿Hasta cuándo van a desconfiar de mí, con todas las señales que he hecho entre ellos?" (Números 14:11).

Dios siguió hablando a la gente:

"...y a vuestros pequeñuelos, de los que dijisteis que caerían en cautiverio, los introduciré, y conocerán la tierra que vosotros habéis despreciado. Vuestros cadáveres caerán en este desierto, y vuestros hijos serán nómadas cuarenta años en el desierto, cargando con vuestra infidelidad, hasta que no falte uno solo de vuestros cadáveres en el desierto. Según el número de los días que empleasteis en explorer el país, cuarenta días, cargaréis cuarenta años con vuestros pecados, un año por cada día. Así sabréis lo que es apartarse de mí" (Números 14:31-34).

La infidelidad de los espías llevó al fracaso del periodo de cuarenta días de espionaje, y los israelitas no pudieron cumplir el fundamento de substancia en Cadés Barnea. Como resultado, el segundo curso nacional (el curso de veintiún meses en el desierto) fue extendido a un tercer curso, uno de cuarenta años, de nuevo en el desierto.

D. El tercer curso de la restauración nacional de Canaán

1. El fundamento de fe

Debido a la falta de fe de los israelitas. el segundo curso de la restauración nacional de Canann fracasó. El periodo de cuarenta años en el desierto de Madián, a través del cual Moisés había establecido un fundamento de fe para este segundo curso, también fue reclamado por Satanás. Después del fracaso de la misión de los cuarenta días de espionaje en Canaán, Moisés comenzó otro periodo de separación de Satanás para establecer un fundamento de fe para el tercer curso. Condujo a los israelitas durante su curso de cuarenta años en el desierto, el cual terminó cuando volvieron a Cadés Barnea. Por medio de exaltar el tabernáculo con la máxima fe y fidelidad durante estos cuarenta años, Moisés restableció el período basado en el número cuarenta para la separación de Satanás.

2. El fundamento de substancia

Los cuarenta años en el desierto eran el periodo en que deberían establecerse el fundamento de fe y el fundamento de substancia para el tercer curso a Canaán. Durante estos cuarenta años, los israelitas deberían someterse a Moisés--quien había exaltado y servido el tabernáculo con fe inquebrantable--y unirse obedientemente con él. Entonces, entrarían en la tierra de Canaán, y el fundamento de súbstancia del tercer curso de la restauración nacional de Canaán se habría establecido. En este tercer curso, el fundamento de substancia comenzó centrado en Moisés, pero terminó centrado en Josué, y así, hay que estudiarlo en cada una de estas dos fases.

a. El fundamento de substancia centrado en Moisés

Dios, preocupado de que su gente pudiera volverse incrédula otra vez, había dado, en Su gracia, las tablas de piedra con los Diez Mandamientos, el arca y el tabernáculo. Si los israelitas hubieran observado el ideal del tabernáculo con fe absoluta después de haber recibido esta gracia de Dios en el Monte Sinaí, o durante el periodo de espionaje, habrían podido indemnizar el comienzo invadido del segundo curso. Habrían podido restaurarse al estado en que estaban cuando salieron de Egipto--es decir, unidos con Moisés después de que él recibió la gracia de los tres milagros y las diez calamidades. De la misma manera, si los israelitas--los que siguieron a Moisés en su regreso a Cadés Barnea después de su periodo de indemnización de cuarenta años en el desierto--hubieran exaltado y servido las tablas, el arca y el tabernáculo, la nación de Israel habría podido ponerse en marcha victoriosamente hacia la tierra de Canaán.

Puesto que las tablas eran un microcosmo del arca, y el arca era un microcosmo del tabernáculo, entonces las tablas también eran un microcosmo del tabernáculo. Así, el tabernáculo o el arca podían representarse por las tablas o, a la vez, por la fuente de las tablas que es la roca de la cual habían sido hechas. La Biblia registra que el comienzo del tercer curso de la restauración nacional de Canaán se centró en la peña de Cadés Barnea (Números 20:8-11).

Los israelitas estaban murmurando contra Moisés porque no tenían agua. Otra vez habian perdido su fe, a pesar de su experiencia de los cuarenta años en el desierto (Números 20:4-10). Dios instruyó a Moisés que hiciera brotar agua de la peña, y que diera de beber a la gente (Números 20:8). Al hacerlo, Moisés se enfureció tanto con su gente--la cual estaba quejándose y culpando a Moisés continuamente--que golpeó la peña dos veces con su vara (Números 20:11). Dios estaba descontento, y les dijo a Moisés y a Aarón:

" Por no haber confiado en mí, honrándome ante los israelitas, os aseguro que no guiaréis a esta asamblea hasta la tierra que les he dado" (Números 20:12).

Porque golpeó la piedra dos veces, cuando debería haberla golpeado una sola vez (como Dios le instruyó que hiciera antes en Refidim (Exodo 17:6), Moisés no pudo iniciar la providencia con éxito. Tampoco pudo entrar en la tierra bendecida de Canaán, aunque ésta ya estaba a la vista (Números 20:24; 27:12-14; Deuteronomio 3:23-29).

¿Cuál era la diferencia entre la situación en que Moisés golpeó la piedra en Horeb en Refidim, y esta situación, en que Dios reprochó a Moisés, impidiendo su muy deseada entrada en la tierra de Canaán? Después de haber trabajado con tanta devoción a lo largo de su vida, conduciendo a su gente infiel hacia la meta preciosa de la tierra bendecida, ¡cuánto debería haber querido Moisés entrar en Canaán! El rogó: "Déjame, por favor, pasar y ver la tierra buena de allende el Jordán, esa buena montana y el Líbano" (Deuteronomio 3:25). Pero Dios contestó firmemente: "¡Basta ya! No sigas hablándome de esto" (Deuteronomio 3:26). Moisés había llegado al Jordán, pero murió en el monte Pisgá en la tierra de Moab, sin pisar Canaán (Deuteronomio 34:1-6).

Hay algo que debemos aprender del error de Moisés. Tanto en Refidim como en Cadés, Moisés produjo agua después de recibir la instrucción de Dios. Su demostración del poder de Dios ante la gente infiel, y su uso del bastón, eran idénticos en ambos casos. La única diferencia era que en Cadés, Moisés golpeó la piedra dos veces. ¿Por qué la piedra debería haber sido golpeada una sola vez? ¿Por qué el golpearla dos veces era un pecado tan grave?

En la Biblia, Cristo es simbolizado por una piedra blanca (Apocalipsis 2 :17) y por una roca (I Corintios 10:4). Puesto que Cristo vino como el árbol de la vida (Apocalipsis 22:14; véase támbién "La caída"), la roca también representa el árbol de la vida. El árbol de la vida en el jardín del Edén (Génesis 2:9) es un símbolo del Adán perfeccionado. Puesto que este árbol de la vida es también la roca, la roca también debe ser un símbolo del Adán perfeccionado.

En el jardín del Edén, Satanás golpeó a Adán, quien debería hacerse la roca, y causó su caída. Debido a que Adán no se hizo el árbol de la vida (Génesis 3:22-24), tampoco llegó a hacerse la roca que eternamente daría agua de vida a sus descendientes.

La roca que no produjo agua antes de ser golpeada por el bastón de Moisés, representaba al Adán caído. Dios, de acuerdo con los Principios de la restauración a través de la indemnización, quería establecer la condición de restaurar a Adán como la roca capaz de producir agua. Quería que Moisés golpeara una vez la roca infecunda, la cual era un símbolo del Adán caído, así produciendo agua de ella.

Dios hizo que Moisés golpeara la roca una vez como una condición de indemnización para restaurar al primer Adán caído. El primer Adán, restaurado, habría sido un segundo Adán, o un Adán perfeccionado, es decir, Jesús. Por lo tanto, la roca que produjo agua después de ser golpeada una sola vez simbolizaba a Jesús, quien vendría para dar agua de vida a la gente caída. Como dice I Corintios 10:4:

...todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que les seguía; y la roca era Cristo.

Moisés, por su acto iracundo de golpear la roca por segunda vez, golpeó simbólicamente a Jesús, quien era la roca restaurada que daría agua de vida a toda la humanidad. En otras palabras, por haber golpeado la roca dos veces (con ira por la infidelidad de los israelitas), Moisés estableció una base a través de la cual Satanás podría enfrentarse directamente con Jesús, quien era la roca verdadera, si los israelitas fueran infieles en tiempos de Jesús. Fue por eso que la acción de Moisés fue un error y un pecado.

Así, el fundamento para comenzar la providencia, el cual debería basarse en la roca, no se estableció. En lugar de Moisés, fue Josué quien, con fe y fidelidad inquebrantables, condujo a la nueva generación a Canaán. Lo hizo sobre la base del fundamento que él había establecido para el tabernáculo durante el período de cuarenta días de espionaje en Canaán.

b. El fundamento de substancia centrado en Josué

Debido a que Moisés golpeó la piedra dos veces, su misión de conducir a los israelitas pasó a Josué:

Respondió Yahveh a Moisés: "Tome a Josué, hijo de Nun, hombre en quien está el espiritu, impónle tu mano, y colócalo delante del sacerdote Eleazar y delante de toda la comunidad para darle órdenes en presencia de ellos y comunicarle parte de tu dignidad, con el fin de que le obedezca toda la comunidad de los israelitas" (Números 27:18-20).

Josué era uno de los dos israelitas quienes no habían perdido su fe durante los cuarenta días de espionaje, y quienes habían permanecido firmes sobre el fundamento de fe que Moisés había establecido para el tabernáculo. Era uno de las dos únicas personas quienes habían establecido un fundamento para el tabernáculo, sirviéndolo con fe inquebrantable y con fidelidad hasta el fin. Aunque la fe de Moisés vaciló, el ideal del tabernáculo permaneció sin cambiarse sobre el fundamento establecido por Josué. Por lo tanto, Dios eligió a Josué para reemplazar a Moisés y para llevar a cabo Su providencia.

Como fundamento para comenzar el tercer curso, los israelitas tenían que arrepentirse y centrarse en el tabernáculo (Números 21:6-8). Ahora la intención de Dios era usar a Josué como el personaje central para establecer el fundamento de substancia para el tercer curso, haciendo entrar a los israelitas en Canaán en obediencia absoluta a Josué. Por lo tanto, Dios dijo a Moisés:

"Da tus órdenes a Josué, dale ánimos y fortalécele, porque él pasará al frente de este pueblo: él le pondrá en posesión de esa tierra que ves" (Deuteronomio 3:28).

Más tarde, dijo Dios a Josué:

"Moisés, mi siervo, ha muerto; arriba, pues; pasa ese Jordán, tú con todo este pueblo, hacia la tierra que yo les doy [a los israelitas]" (Josué 1:2)

"...lo mismo que estuve con Moisés estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré. Sé valiente y firme, porque tú vas a dar a este pueblo la posesión del país que juré dar a sus padres" (Josué 1:5,6).

Al mismo tiempo, la segundá generación de israelitas, la cual nació en el desierto, estaba determinada a seguir a Josué a riesgo de sus propias vidas, Dijeron:

"Todo lo que nos has mandado, lo haremos; donde quiera que nos envíes, iremos....A todo el que sea rebelde a tu voz y no obedezca tus órdenes, en cualquier cosa que le mandes, se le hará morir. Tú, sé valiente y firme" (Josué 1:16-18)

Espiando en Jericó, los dos espías que Josué había enviado volvieron con sus informes fieles, diciendo:

"Cierto que Yahveh ha puesto en nuestras manos todo el país; todos los habitantes del país tiemblan ya ante nosotros" (Josué 2:24)

Así que, la segunda generación de Israel estaba completamente unida con Josué, basado en el fundamento para el tabernáculo de acuerdo con la instrucción de Dios. Josué condujo a la gente al río Jordán, el cual había crecido hasta desbordarse. Pero los sacerdotes quienes llevaban el arca de la alianza entraron al agua como se les instruyó, y las aguas se detuvieron, acumulándose río arriba y secándose río abajo. Todo Israel de esta manera podía cruzar sobre suelo seco hacia Canaán (Josué 3:16,17).

En la toma de Jericó, de acuerdo con las instrucciones de Dios, cuarenta mil soldados avanzaron a la vanguardia, seguidos por siete sacerdotes marchando con siete trompetas, todos delante del arca de la alianza, la cual era llevada por los sacerdotes levitas. Toda la gente de Israel marchaba detrás de ellos (Josué 6:8-9). Como Dios les había ordenado, los israelitas marcharon alrededor de la ciudad durante seis días, dando una vuelta cada día; al séptimo día, dieron siete vueltas. Entonces, con el grito de Josué y de todos los israelitas, las paredes se derrumbaron (Josué 6:20). Comenzaron de este modo su conquista de Canaán, el cual era el hogar que habían anhelado.

En resumen, debido a la infidelidad de los israelitas hacia Moisés, el fundamento de substancia no se estableció centrado en Moisés. Así, todos los israelitas de la primera generación, incluso Moisés, murieron en el desierto. Solamente Josué y Caleb, quienes habían mantenido una fe constante, llegaron a la tierra prometida. La segunda generación de israelitas, nacidos en el desierto, entraron en Canaán centrados en Josué (Números 14:29-38), estableciendo así el fundamento de substancia del tercer curso de la restauración nacional de Canaán.

Aunque el fundamento nacional para el Mesías fue establecido centrado en Josué, el lado celestial tenía que preparar un fundamento fuerte para la venida del Mesías. Esto fue necesario porque la gente caída ya había edificado grandes reinos centrados en Satanás, los cuales se opondrían a la providencia celestial de la restauración. Pero a pesar de su responsabilidad de establecer un fundamento celestial, los israelitas se volvieron infieles aun después de su llegada a la tierra de Canaán, y así, la providencia de Dios fue prolongada repetidamente hasta el tiempo de Jesús.

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