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CAPITULO CUATRO

LA CONSUMACIÓN DE LA HISTORIA HUMANA

 Tratemos el concepto bíblico de los últimos días. La Biblia nos dice que en los últimos días, "los cielos.. .se desharán, los elementos, . . se disolverán, y la tierra,. . . se consumirá" (II Pedro 3:10). También nos dice que "el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, [y] las estrellas caerán del cielo" (Mateo 24:29). Además predice que, "a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, el Señor bajará del cielo", y los que murieron en Cristo resucitarán primero, seguidos por aquellos creyentes que, junto con ellos, serán "arrebatados en nubes" para encontrar al Señor "en los aires" (I Tesalonicenses 4:16,17).

┐Deben entenderse literalmente estas predicciones, o deben aceptarse simbólicamente, como muchos otros pasajes cruciales de la Biblia? Contestemos a estas preguntas a través de una comprensión de la historia humana. ┐Cómo comenzó? ┐Hacia dónde va? ┐Cuál es su meta final?

 I. EL SIGNIFICADO DE LOS ÚLTIMOS DIAS

┐Qué clase de mundo se habría producido si Adán y Eva hubieran obedecido el mandamiento que Dios les dio en el jardín del Edén? Adán y Eva se habrían perfeccionado como individuos, y sobre aquella base habrían establecido una familia ideal y dado a luz hijos e hijas con naturalezas de bondad. Centrando sus pensamientos y sus acciones en Dios, habrían edificado una familia, una sociedad, una nación y un mundo en el cual Dios solo es soberano. Tal mundo habría sido el reino de los cielos en la tierra. Si esto se hubiera realizado, sus vidas habrían sido vidas de bondad, y la historia de su familia y del mundo también habría sido una historia de bondad. La historia que Dios originalmente propuso debería haber sido solamente una historia de bondad.

Pero el primer hombre y la primera mujer cayeron, y no llegaron a ser personas verdaderas encarnando la naturaleza divina; por el contrario, se hicieron personas caídas encarnando la naturaleza del mal. Adán y Eva caídos dieron a luz hijos con pecado original, y formaron así familias, sociedades, y un mundo de maldad. Los pensamientos y las acciones de la humanidad caída han sido dominados por Satanás, y bajo la soberanía de Satanás, este mundo llegó a ser el infierno en la tierra, lleno de pecado y de sufrimiento. La historia individual, familiar, nacional y mundial, sin excepción, ha sido una historia llena de conflicto, de pecado y de mal.

Según el plan original de Dios, la historia humana solamente debería haber sido una historia de bondad, pero debido a la caída, comenzó con el mal. ┐Podría Dios simplemente ser indiferente, dejando a la humanidad en su estado de pecado y de sufrimiento? No. A través de Su obra de la salvación, Dios realizará con toda seguridad lo que El propuso originalmente (Isaías 46:11). La historia humana comenzó como una historia del pecado y del mal, pero también ha sido la historia de la providencia de Dios para "restaurar" la meta de la creación. La meta final de la historia humana es el reemplazo de la historia del mal por la historia del bien que Dios había planeado originalmente. Los últimos días serán el tiempo en el cual el mundo malo de la soberanía satánica será por fin transformado en un mundo ideal de la soberanía de Dios. El mundo caído, o el infierno en la tierra, será transformado en el reino de los cielos en la tierra el lugar donde la meta de la creación se realizará.

Muchos han vivido con temor de los últimos días, pensando que serán un tiempo de calamidades sobrenaturales. Pero contrariamente a lo que ellos han creído, serán un tiempo de alegría, porque son la edad en que será establecido el mundo ideal que nuestra naturaleza original ha anhelado. En los últimos días, terminará la historia del mal. En los últimos días, también, comenzará la era del bien, y por eso, serán un tiempo de esperanza. No obstante, Dios no puede establecer el mundo ideal sin destruir la maldad y el infierno, y por eso, este mundo de maldad será juzgado por la palabra de Dios (como será explicado en la Sección II.B). Aquéllos que viven una vida de pecado deben esperar los últimos días con pavor, mientras que aquéllos que están viviendo de acuerdo con la voluntad de Dios, deben esperar los últimos días con esperanza y con felicidad en perspectiva.

Invirtiendo todo Su corazón y amor, Dios ha trabajado constantemente para llevar a cabo los últimos días, con el fin de realizar el mundo ideal que El había planeado originalmente. Pero desafortunadamente, cada vez que Dios ha tratado de provocar los últimos días, la humanidad no ha llevado a cabo completamente su responsabilidad, y la voluntad de Dios ha quedado sin realizarse. Según "Los Principios de la creación", la meta de Dios no puede ser realizada por Dios solo; la cooperación de la humanidad es absolutamente necesaria. Según este principio, la providencia de los últimos días, la cual es la realización de la meta de la creación, tampoco puede ser realizada por Dios solo.

La Biblia indica que ya ha habido algunos intentos de realizar los últimos días. En el tiempo de Noé, por ejemplo, Dios dijo:

"He decidido acabar con toda carne, porque la tierra está llena de violencias por culpa de ellos. Por eso, he aquí que voy a exterminarlos de la tierra." (Génesis 6:13)

Esto indica que el tiempo de Noé debería haber sido el tiempo de los últimos días. Dios quiso poner fin a los mil seiscientos años (según el registro bíblico) de la historia del pecado y del mal por medio del juicio del diluvio. Dios quiso destruir el mal, comenzar una nueva historia de bondad centrada en la familia de Noé, y luego establecer el mundo ideal de Su soberanía. Pero por causa del fracaso de Cam, la familia de Noé no pudo cumplir su responsabilidad, ni pudo llevar a cabo la voluntad de Dios (refiérase a "La familia de Noé en la providencia de la restauración"). Así, la intención de Dios de provocar los últimos días no pudo ser realizada en aquel tiempo. Pero puesto que Su voluntad misma es absoluta, Dios, centrado en los profetas, ha continuado Su providencia hacia los últimos días--es decir, hacia el juicio del pecado y del mal, y hacia el establecimiento del mundo ideal.

Jesús, viniendo sobre este fundamento preparado por Dios, debería poner fin a la historia del mal y realizar el ideal de la creación, y así su venida marcó otro intento de lograr los últimos días. Por esta razón, Jesús se refería a sí mismo como el que vino a juzgar (Juan 5:22). Hablando de los últimos días que iban a ocurrir en tiempos de Jesús, Malaquias profetizó:

"Pues he aquí que viene el Día abrasador como un horno; todos los arrogantes y los que cometen impiedad serán como paja; y los consumirá el Día que viene...hasta no dejarles raíz ni rama." (Malaquías 3:19)

Por no creer en Jesús, la gente de Israel falló en su responsabilidad, y el cumplimiento de la voluntad de Dios tenía que ser postergado hasta la Segunda Venida, un tiempo en que también ocurrirán los últimos días. Hablando de este tiempo, Jesús dijo:

"Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre." (Lucas 17:26)

En Mateo 24:29, también, Jesús predijo que, en la época de la Segunda Venida, tendrán lugar maravillas y cambios en los cielos semejantes a aquellos pronosticados para los tiempos de Noé y de Jesús (Génesis 6:6,7,13 e Isaías 24:19, respectivamente).

 II. FENOMENOS PROFETIZADOS PARA LOS ULTIMOS DIAS

Para poder entender los pasajes bíblicos que describen los diferentes fenómenos profetizados para los últimos días, es necesario entender la voluntad de Dios para la meta de la creación, la cual es la base de la providencia de los últimos días. En los últimos días, como ya hemos aprendido, la maldad será destruida, porque Dios no puede realizar Su meta original hasta que ponga fin al mundo de maldad. Pero más importantemente, serán el tiempo en que la meta de la creación será realizada. Una vez que entendemos que la historia de la humanidad es la historia de la providencia de Dios para realizar la meta de la creación, es fácil ver que los pasajes bíblicos que predicen calamidades terroríficas para los últimos dias, tal como la destrucción de los cielos y la tierra, no pueden ser tomados literalmente. Si no hay que entender literalmente estos pasajes, ┐qué significan?

A. Los cielos y la tierra destruidos; nuevos cielos y una nueva tierra establecidos (II Pedro 3:12, Génesis 6:13, Isaias 66:22, Apocalipsis 21:1)

El Génesis 6:13 dice que Dios quiso destruir la tierra en tiempos de Noé, pero sabemos que en realidad no lo hizo. Otra parte de la Biblia nos asegura que la tierra es eterna:

Una generación va, otra generación viene; pero la tierra para siempre permanece. (Eclesiastés 1:4)

También dice que Dios

Construyó como las alturas del cielo su santuario, como la tierra que fundó por siempre. (Salmos 78:69)

El plan concebido por Dios en el jardín del Edén--el del eterno reino de los cielos en la tierra--es uno que con toda seguridad va a realizarse. Dios, un ser eterno, quiere establecer su reino eterno en la tierra, y por eso la tierra también debe ser eterna. Si Dios destruyese la tierra, Su meta de la creación--el reino de los cielos en la tierra--nunca podría realizarse.

Entonces, ┐cuál es el significado de los versículos bíblicos de II Pedro 3:12, y de Isaías 24:19, los cuales se refieren a la destrucción de los cielos y la tierra? La destrucción de los cielos y la tierra que describe la Biblia, significa la destrucción de la soberanía satánica que ha controlado los cielos y la tierra desde la caída. La aparición de nuevos cielos y una nueva tierra, significa el establecimiento del reino de los cielos centrado en el Mesías, bajo la soberanía de Dios

B. Los cielos y la tierra juzgados por el fuego (II Pedro 3:12)

II Pedro 3:12 nos dice:

...los cielos, en llamas, se disolverán, y los elementos, abrasados, se fundirán...

Si esto ocurriese literalmente, entonces la meta de Dios para la creación no podría realizarse. Sin embargo, Malaquías 3:19 profetizó que el día de Jesús sería un día de destrucción por el fuego; en Juan 5:22 y Juan 9:39, Jesús se describió como un señor del juicio; y en Lucas 12:49, Jesús dijo:

"He venido a arrojar un fuego sobre la tierra..." Pero Jesús nunca llevó a cabo un juicio por fuego literal. Entonces, ┐qué significan estos versículos? Ellos deben tener un significado simbólico.

En Jeremías 23:29, Dios dijo que Su palabra podría ser comparada al fuego. Así, el juicio por el fuego es en realidad el juicio por la palabra, o la verdad. En Juan 12:48, Jesús dijo:

"El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la Palabra que yo he hablado, ésa le juzgará el último día..."

II Tesalonicenses 2:8 dice:

...entonces se manifestará el Impio, a quien el Señor Jesús destruirá con el soplo de su boca

lo que significa, en realidad, por la palabra. Del mismo modo, Isaias 11:4 dice:

Herirá el hombre cruel con la vara de su boca, con el soplo de sus labios matará al malvado.

En Juan 5:24 Jesús dijo:

...el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida."

Por medio de estos versículos, vemos claramente que el juicio por el fuego significa el juicio por la palabra.

C. Encuentro con el Señor en el aire (I Tesalonicenses 4:17)

I Tesalonicenses 4:17 dice:

Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor.

Los últimos días serán el tiempo de la realización de la meta de la creación. Por lo tanto, la profecía según la cual los creyentes, en los últimos días, encontrarán al Señor en el aire no puede ser una profecía literal, porque el aire no es el sitio donde la meta de la creación puede realizarse.

En la Biblia, "cielo" generalmente significa la dimensión sagrada, exaltada, y sin pecado, que está bajo la soberanía del bien, mientras que "tierra", su opuesto, significa la dimensión profana, baja y pecaminosa, bajo la soberanía del mal. Por ejemplo, cuando decimos, "Padre Nuestro que estás en los cielos. .." (Mateo 6:9), no queremos decir que Dios está ubicado en el firmamento, arriba, sino que nos referimos a la dimensión sagrada y exaltada de la existencia de Dios. Así que, "encontrar al Señor en el aire" no significa la elevación física de los cristianos para encontrar a Cristo en el firmamento, sino que se refiere al desarrollo de sus cualidades espirituales internas, y su servicio a Cristo en el mundo de la buena soberanía cuando él regrese y establezca el reino de los cielos en la tierra.

D. El sol y la luna se oscurecen; las estrellas caen del cielo (Mateo 24:29)

Mateo 24:29 dice:

Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, y las fuerzas de los cielos serán sacudidas.

Si estas calamidades llegasen a ocurrir, la meta de la creación no podría ser realizada. Entonces, ┐cuál es el significado de estas predicciones? El Génesis 37:9-10 nos da una idea. Allí encontramos la interpretación de uno de los sueños de José, en el cual el sol simboliza al padre, la luna a la madre, y las estrellas a los hijos. Jesús y el Espíritu Santo dan renacimiento a la gente caída, y así están en la posición de padre y madre (refiérase a "Cristología"). Por lo tanto, en el Nuevo Testamento (Mateo 24:29), el sol y la luna representan a Jesús y al Espíritu Santo, quienes son la fuente de la luz de la verdad, la cual ilumina el espíritu y el corazón de la humanidad. Las estrellas representan a los creyentes (cristianos), quienes son los "hijos" de Jesús y del Espíritu Santo.

Visto de esta manera, la luz del sol simboliza la luz de la verdad de las palabras de Jesús, y la luz de la luna simboliza la luz del Espíritu Santo. El significado del pasaje que dice que el sol y la luna serán oscurecidos, es que la verdad de Jesús y del Espíritu Santo (es decir, el Nuevo Testamento) será eclipsada por la luz de una nueva expresión de la verdad. ┐Cómo es posible esto? Así como el Antiguo Testamento fue eclipsado cuando Jesús y el Espíritu Santo llegaron con las nuevas palabras que iban a ser el cumplimiento del Antiguo Testamento cuando Cristo llegue de nuevo, con una nueva expresión de la verdad, las palabras de Jesús y del Espíritu Santo serán eclipsadas. Que la verdad perderá su luz, significa que el período de su misión terminará con la llegada de una era para una nueva expresión de la verdad. Las "estrellas" cayendo del cielo representan a aquellos cristianos quienes, en los últimos días, porque no aceptarán la verdad del Señor, perderán su posición como hijos de Dios.

En Lucas 18:8 Jesús preguntó:

"...cuando el Hijo del hombre venga, ┐encontrará la fe sobre la tierra?"

En otra ocasión, él dijo que en la Segunda Venida, les diría a muchos creyentes:

"!Jamás os conocí; apartaos de mi, agentes de iniquidad!" (Mateo 7:23)

Aunque los líderes de Israel habían aguardado ansiosamente al Mesías, todos "cayeron" por haber rechazado las nuevas enseñanzas que Jesús trajo. Jesús previó la posibilidad de que los líderes religiosos hicieran lo mismo en el tiempo de los últimos días, y por eso, dijo estas cosas como una advertencia.

 III. LOS DIAS ACTUALES SON LOS ULTIMOS DIAS

Jesús prometió que iba a volver pronto (Apoc. 22:20; Mateo 10:23-16 :28 ; Juan 21:22). Como resultado, los cristianos de todas las épocas han creído que su tiempo era el tiempo de los últimos días, y la hora para el retorno de Cristo. Basándonos en una vista panorámica de la historia de la providencia de Dios de la restauración, podemos saber que en realidad estamos ahora en el tiempo de la Segunda Venida. Esto se explicará más completamente en el capítulo "La Segunda Venida". Observando los acontecimientos en el mundo que nos rodea, también, podemos saber que nuestro tiempo es el tiempo de los últimos días. Como dijo Jesús:

"De la higuera aprended esta parábola: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todo esto, sabed que El está cerca, a las puertas." (Mateo 24:32-33)

┐Qué clase de señales indicarían que estamos en los últimos días? La meta de la historia humana es el establecimiento del mundo ideal de Dios, el cual es un mundo basado en la realización de las tres bendiciones. El periodo de los últimos días es el tiempo en que el mundo del pecado será destruido, y también el tiempo inmediatamente anterior al establecimiento de un mundo ideal. Por lo tanto, si nuestra era es el tiempo de los últimos días, deben de existir en el mundo señales de que las tres bendiciones están realizándose. Basándonos en este entendimiento, y examinando nuestra época a la luz de las tres bendiciones, podemos demostrar que ahora estamos viviendo en los últimos días.

La primera bendición es la del perfeccionamiento del carácter de un individuo, y su unión con el corazón de Dios. En el ideal de Dios, tal individuo debería disfrutar de una libertad completa de pensamiento y de acción. Encarnando el amor original, debería tener el carácter y el valor de un hijo de Dios y de un señor de la creación. Así, viviría la vida del reino de los cielos. Debido a la caída, sin embargo, no hemos podido realizar esta primera bendición. El tiempo de los últimos días es la última etapa en la providencia de Dios durante la cual cada persona caída podrá restaurarse como una persona de carácter perfeccionado.

En la gente caída de la época actual, está creciendo un profundo deseo para restaurar el contenido de la primera bendición como una realidad de la vida. Esta tendencia es evidente en el reciente interés mundial por las nuevas doctrinas y por los movimientos hacia el amor universal, la libertad, la igualdad, y la protección de los derechos naturales y de la dignidad humana. El motivo fundamental de estas tendencias no es la restauración de las libertades o de los valores externos y superficiales, sino la restauración del amor original, del valor original y de la libertad original, de los cuales fuimos dotados en nuestra creación, pero que perdimos debido a la caída. La providencia de Dios de los últimos días concluirá con la restauración de la primera bendición.

Cuando vemos la elevación del estado espiritual de la humanidad, que es un indicio de la restauración de la primera bendición, sabemos que los días actuales son los últimos días. Ya hemos explicado que cada persona es creada para perfeccionarse, para llegara unirse en corazón con Dios, y para poder comunicarse plenamente con el mundo espiritual. Adán y Eva, antes de su caída, podían comunicarse con Dios y con el mundo espiritual, aunque sus capacidades no estaban completamente desarrolladas. Como resultado de la caída, Adán y Eva y todos sus descendientes, es decir, toda la humanidad, llegaron a ser insensibles a la presencia de Dios.

Pero como indica la Biblia, se restaurará la comunicación con el mundo espiritual en los últimos días:

Sucederá en los últimos días, dice Dios: Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños. Y yo sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré mi Espíritu (Hechos 2:17-18).

El reciente aumento mundial de las experiencias espirituales y de los fenómenos psíquicos refleja la restauración del corazón y del espíritu de la gente hacia el nivel de que disfrutaban Adán y Eva inmediatamente antes de la caída, y todo esto nos indica que estamos a punto de restaurar la primera bendición.

La segunda bendición dada por Dios a Adán y Eva fue la capacidad de perfeccionarse como los Padres Verdaderos y de crear una familia ideal, y luego una sociedad y un mundo centrados en aquella familia. En otras palabras, fue la capacidad de crear la familia modelo y de hacer del mundo una sola familia. La unidad básica de este mundo es la familia ideal, a través de la cual el dominio del amor de Dios transformará al mundo en un mundo de una cultura unificada, centrada en el amor verdadero. Pero los primeros antepasados cayeron y se hicieron padres con pecado original, y así toda la humanidad llegó a hacerse hijos con naturaleza del mal, realizando un mundo bajo la soberanía del mal. Dios, en Su providencia de la salvación, ha obrado a través de la religión, pero también ha hecho desarrollar los aspectos externos de la civilización--todo para guiar a la humanidad hacia el establecimiento de una cultura unificada y de una sola familia mundial.

Históricamente, ha existido una gran variedad de culturas. A través del tiempo, sin embargo, culturas más altas han emergido, centradas en nuevas religiones con filosofías o conceptos más elevados. A través de un proceso de absorción de las variadas y numerosas culturas más bajas por las más altas y más universales, ha ocurrido una consolidación de culturas. Como resultado, permanecen solamente cuatro culturas principales: cristiana, islámica, hindú, y del Lejano Oriente (basada en el budismo, el confucionismo y el taoismo). Esta corriente convergente de la historia demuestra la tendencia hacia el establecimiento de una sola cultura mundial, y es un indicio de que la segunda bendición de Dios se está restaurando.

El mundo de una sola cultura centrada en el amor verdadero de Dios será realizado cuando todos lleguemos a ser hermanos, con Dios como nuestro padre. Basándonos en este punto de vista, el cristianismo es la religión central en la obra de la providencia de Dios de la restauración, porque el cristianismo introdujo a Dios como padre de toda la humanidad. También ha trabajado para unir al mundo como una sola familia, y espera al Mesías, quien viene para establecer una sola cultura.

Como resultado de la obra providencial de Dios, desde la segunda guerra mundial, hemos tenido conciencia hasta un punto sin precedentes de la necesidad de una cooperación internacional y de un gobierno mundial. De esta conciencia han surgido las Naciones Unidas y muchas otras comisiones y organizaciones internacionales, todas preocupadas por niveles de vida internacionales y controles internos de todo, desde los recursos de nutrición y alimento hasta el uso de los recursos de los mares, desde el poder atómico y la ecología hasta el derecho internacional, desde la preocupación por el bienestar de los niños (por ejemplo, agencias internacionales de adopción y UNICEF) y ayuda en los casos de desastres (por ejemplo, la Cruz Roja Internacional ) hasta la salud mundial (por ejemplo, la Organización Mundial para la Salud) y la economía mundial (por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial). La interdependencia y cooperación económicas se han desarrollado a tal punto que las naciones bien desarrolladas sirven como los mercados para la gente del mundo. Ahora vivimos en una comunidad mundial, donde las razas, las nacionalidades, los idiomas, las costumbres, las culturas, y los productos del mundo se entrelazan y armonizan como nunca lo fueron antes.

Por medio de los grandes avances en el transporte y la comunicación, las distancias entre los países del mundo se han hecho tan pequeñas, que podemos viajar a casi cualquier parte del mundo en unas pocas horas. (Hace cincuenta o sesenta años, en el ámbito de aquellas mismas pocas horas, nuestro "mundo" tenía quizás un radio de solamente unos centenares de kilómetros). Con esta facilidad para viajar, las visitas a otros países se han incrementado enormemente, causando una interacción, un entendimiento mutuo y una gran armonía entre las gentes del mundo y sus costumbres, trayéndonos al umbral de un mundo unido.

Este siglo ha visto un desarrollo sin precedentes, en el nivel mundial, de una tolerancia y una comprensión mutuas y de un espíritu de amor entre la gente. Esta actitud es el resultado de la providencia de Dios para restaurar la segunda bendición. Es también lo que ha llevado al trato benévolo de las naciones vencidas por parte de los vencedores democráticos después de la segunda guerra mundial, y al otorgamiento de la independencia a las colonias y a los territorios. De la misma manera, se han producido programas de ayuda al exterior, y han crecido el ecumenismo, el intercambio cultural, y los matrimonios y las adopciones de niños internacionales e interraciales. Todo esto indica la tendencia hacia la restauración de la segunda bendición de Dios--la bendición del amor verdadero entre la gente y del establecimiento de una familia ideal.

Todas estas esperanzas y tendencias producirán su fruto con la llegada del Señor de la Segunda Venida, la nueva ideología universal que él trae, y los dones finales de la historia--los dones del corazón de Dios y de la ideología centrada en Dios. Sin padres, ningún hogar puede serlo verdaderamente; así, nuestros deseos por la armonía y el amor se cumplirán solamente cuando Dios y el Mesías estén en la posición de padres de la humanidad.

La tercera bendición de Dios es el derecho y la habilidad de una persona perfeccionada de tener dominio espiritual físico sobre la creación, es decir, un dominio tanto interno como externo. El dominio interno sobre la creación significa el dominio a través del amor. El dominio externo es nuestro uso y desarrollo de la creación para la vida, por medio de la ciencia y de la tecnología.

La evidencia de que el tiempo actual es el tiempo de los últimos días, y por lo tanto la etapa inmediatamente anterior a la restauración de la tercera bendición de Dios, puede verse en la creciente preocupación y amor por la naturaleza y también en el gran desarrollo de la ciencia y de la tecnología.

Originalmente, nuestra apreciación y amor por la creación deberían estar en proporción al crecimiento de nuestro espíritu. La evidencia de la restauración del amor por la creación puede verse en los movimientos de la ecología y la conservación, en sociedades para la prevención de la crueldad contra los animales, en campañas para restaurar áreas contaminadas, y en organizaciones creadas con el fin de proteger la naturaleza.

En este siglo ha ocurrido un progreso científico extraordinario. Por medio de la ciencia y la tecnología, estamos restaurando nuestro dominio externo sobre la creación. A través de ellas, hemos llegado a tener control sobre el mar, la tierra, el aire y aun sobre el espacio. También estamos a punto de crear un nivel ideal de vida para toda la humanidad, por medio de logros como la producción masiva, las cosechas de alto rendimiento, la transformación de los desiertos en terrenos agrícolas, y el control ambiental. El uso del lecho del océano y de los cascos polares, son ejemplos también de nuestra habilidad de convertir la creación en un hogar ideal.

Podemos ver que las tres bendiciones están restaurándose, que el establecimiento del mundo ideal de Dios está sobre nosotros, y que estamos en los últimos días.


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