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CAPITULO SEIS

PREDESTINACIÓN

 Las deficiencias de las enseñanzas tradicionales acerca de la predestinación han sido una causa de confusión entre los teólogos y entre mucha gente religiosa y de conciencia. La doctrina de la predestinación, en su sentido más amplio, enseña que todas las cosas y los eventos son predeterminados por Dios hacia la realización de Su objetivo eterno. En su sentido más restringido, esta doctrina enseña que nuestra salvación o condenación es predestinada únicamente por Dios y que no es determinada por los esfuerzos de nosotros mismos.

Las diversas teorías de la predestinación encuentran su base primordial en el Nuevo Testamento, especialmente en los capítulos 8, 9 y 11 de la Epístola de San Pablo a los Romanos. En estos capítulos, Pablo hace énfasis en la elección por Dios y en la gracia como la única base de la salvación. Otros pasajes de la Biblia también pueden ser interpretados como indicios de que todos los aspectos de la vida de una persona son predestinados por Dios, incluso la felicidad, la miseria, la fortuna, la desgracia personal, así como el ascenso y descenso de las naciones.

En cambio, hay muchos pasajes que contradicen esta perspectiva. Por ejemplo, cuando leemos que Dios les ordenó al primer hombre y a la primera mujer que no comieran del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal (Génesis 2:17), nos parece evidente que la caída no fue predestinada por Dios, sino que más bien fue el resultado de la desobediencia de ellos. Jesús dijo:

"Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna." (Juan 3:16)

Por usar las palabras "todo el ", Jesús muestra que la salvación es alcanzable por todos y, por lo tanto, nadie podría ser predestinado a la condenación. En Mateo 7:7 Jesús dijo:

"Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá",

claramente indicando que el esfuerzo humano desempeña un papel decisivo en los acontecimientos de la vida.

Si aceptáramos incondicionalmente las enseñanzas tradicionales acerca de la predestinación absoluta, tendríamos que creer que ningún esfuerzo humano, como la oración, el evangelismo o la caridad, tendría valor en la providencia de Dios de la restauración. Si todo fuera absolutamente predestinado por Dios, no sería posible que el esfuerzo humano alterara el curso preordenado de la vida. Ahora consideremos las varias preguntas acerca de la predestinación, basándonos en el Principio.

 I. LA PREDESTINACIÓN DE LA VOLUNTAD DE DIOS

Puesto que Dios es bueno, Su ideal original para la creación es bueno. La voluntad de Dios es la realización de este ideal de la creación. No habría sido posible que Dios predestinara algo que contradijera Su propia voluntad. Desde este punto de vista, podemos ver que Dios no habría podido predestinar cosas tales como la caída, el pecado, ni el juicio y el castigo de la humanidad. Pero como resultado de la caída, la voluntad de Dios se ha quedado sin realizar y Dios ha tenido que trabajar para cumplir esta misma voluntad, aunque por un medio alternativo a lo que propuso originalmente. Este medio alternativo es la providencia de la restauración.

Si todas las acciones son predestinadas por Dios, entonces siempre que pecamos y somos desobedientes a Dios, estas acciones deben ser el resultado de la predestinación. Si Dios hubiera predestinado la caída, ┐por qué habría mirado al hombre caído, sintiendo pesar de haberlo hecho en la tierra (Génesis 6:5 y 6)? Y si todos los pecados y actos de desobediencia a Dios son predestinados por Dios, ┐por qué le habría disgustado Dios la desobediencia del Rey Saúl, y por qué se habría arrepentido de haberlo hecho rey (I Samuel 15:11)? Ni la caída de Adán y Eva, ni la incredulidad del Rey Saúl fueron predestinados por Dios; eran el resultado del fracaso de aquéllos en cumplir su responsabilidad.

Dios tampoco predestinó originalmente el juicio y el castigo de la humanidad caída, porque no tiene ningún deseo de ver sufrir a la humanidad, como es evidente en los siguientes versículos:

"Por mi vida, . . .que yo no complazco en la muerte del malvado, sino en que el malvado se convierta de su conducta y viva. Convertíos, convertíos de vuestra mala conducta. ┐Por qué habéis de morir, casa de Israel?" (Ezequiel 33:11)

Así, cuando la gente de Nínive dejó su camino del mal y se arrepintió de sus pecados, Dios no cumplió Su profecía de que su ciudad sería derribada (Jonás 3:10), porque como dijo Dios en Ezequiel 33:14,15:

"Y si digo al malvado: "Vas a morir", y él se aparta de su pecado y practica el derecho y la justicia, si devuelve la prenda, restituye lo que robó, observa los preceptos que dan la vida y deja de cometer injusticia, vivirá ciertamente, no morirá."

Entonces, ┐hasta que grado ha predestinado Dios Su voluntad? Dios es absoluto, eterno e incambiable; así, Su objetivo también debe serlo. Por lo tanto, Su voluntad--que es la realización de la meta de la creación y el propósito de la providencia de la restauración--también debe ser absoluta, eterna e incambiable (Isaías 46:11). Si una persona elegida por Dios fracasa en realizar su responsabilidad, Dios, siguiendo adelante para realizar Su voluntad, elige a otra persona en su reemplazo.

 II. LA PREDESTINACION DE DIOS DEL CUMPLIMIENTO DE SU VOLUNTAD

Como fue explicado en "Los Principios de la creación", la meta de la creación se realiza únicamente cuando cumplimos nuestra responsabilidad, la cual es vivir de acuerdo con los mandamientos de Dios. La voluntad de Dios, como ya hemos dicho, es la realización de Su meta para la creación y el propósito de la providencia de la restauración. Esta voluntad de Dios es absoluta y así se puede decir que está fuera de la influencia humana. Sin embargo, esta voluntad no puede cumplirse si nosotros, la humanidad, no cumplimos nuestra responsabilidad.

┐Hasta qué grado predestina Dios el cumplimiento de Su voluntad? Como ya hemos dicho, la voluntad de Dios es absoluta. Sin embargo, la voluntad de Dios no puede cumplirse por Dios solo, sino que nuestros propios esfuerzos también son absolutamente necesarios para su realización. Además, el personaje central elegido por Dios desempeña un papel decisivo en la realización de la voluntad de Dios, como será explicado más adelante. Podemos decir que nuestra responsabilidad es el "cinco por ciento" y la de Dios es el "95 por ciento", como un modo de indicar que nuestra responsabilidad en el cumplimiento de la voluntad de Dios es muy pequeña comparada con la de Dios. Sin embargo, para cumplir este "cinco por ciento", tenemos que invertir un esfuerzo del 100 por ciento.

Así, Dios predestinó la realización de Su voluntad cuando Adán y Eva cumplieran su responsabilidad de no comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal (Génesis 2:17). En la providencia de la salvación a través de Jesús, Dios predestinó que la gente caída cumpliera su responsabilidad de creer en Jesús como el Mesías y de seguirlo (Juan 3:16 y Mateo 19:21). No obstante, la humanidad rara vez ha llevado a cabo su pequeña parte de responsabilidad, y esto ha hecho que se postergara una y otra vez la realización de la providencia de la restauración.

Aun en nuestra vida cotidiana, solamente podemos recibir la gracia salvadora de Dios cuando hacemos nuestra parte. Los siguientes pasajes de la Biblia demuestran esto con claridad: "Y la oración de la fe salvará al enfermo" (Santiago 5:15); "...tu fe te ha salvado..." (Marcos 5:34); "porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá" (Mateo 7:8). Así, según la predestinación de Dios, recibimos Su gracia solamente cuando cumplimos nuestra propia responsabilidad.

 III. LA PREDESTINACION DE DIOS DEL PERSONAJE CENTRAL

Para que se realice Su voluntad, Dios tiene que elegir a alguien que cumpla la responsabilidad humana (como será explicado en "Vista panorámica de los Principios de la restauración"). Pero Dios no predestina que una persona cumplirá el papel (la misión) que Dios desea que la persona tenga, y la persona elegida por Dios puede cumplir su responsabilidad, o dejar de cumplirla. ┐De qué manera y hasta qué grado predestina Dios a una persona?

Cuando Dios predestina a alguien para una misión, le predestina el "95 por ciento". En otras palabras, El predestina a una persona en tal grado que cuando la persona cumple su parte de responsabilidad del "cinco por ciento", puede llevar a cabo plenamente la misión para la cual fue elegida. Si una persona fracasa en cumplir su responsabilidad, no puede llegar a ser la persona que Dios quería que fuera, ni puede cumplirse a través de ella la voluntad de Dios.

Por ejemplo, sobre el fundamento de la "preparación de Dios del 95 por ciento", Dios predestinó que Adán y Eva se hicieran los antepasados verdaderos con la condición de que ellos llevaran a cabo plenamente su responsabilidad. Sin embargo, debido a su fracaso en hacerlo, la voluntad de Dios no fue realizada. Como resultado de este fracaso, se hizo necesario que Dios mandara al Mesías como el Padre Verdadero de la humanidad. Dios también predestinó que Judas Iscariote fuera el discípulo de Jesús con la condición de que llevara a cabo su responsabilidad de ser fiel a Jesús. No obstante, cuando Judas traicionó a Jesús, la voluntad de Dios se quedó sin cumplir, y Dios reemplazó a Judas con Matías (Hechos 1:15-26).

Examinemos los factores que califican a una persona para ser elegida por Dios como el personaje central en la providencia de la restauración.

Primero, la persona debe haber nacido de la nación central, o la nación elegida para llevar a cabo la providencia de la restauración. Es por eso que la gente de la nación elegida es la que está más cerca del corazón de Dios.

Segundo, aquella persona debe haber descendido de antepasados que tengan una historia de rectitud. Es natural que, para la realización de la providencia de la restauración, Dios elegiría a aquéllos que tengan un linaje largo de antepasados distinguidos que hayan acumulado mérito por medio de su sacrificio y su servicio para el bien de su prójimo.

Tercero, aquella persona debe estar dotada de una disposición natural apropiada a su misión.

Cuarto, aquella persona debe haber adquirido la educación, el entrenamiento y la experiencia apropiados, necesarios para el cumplimiento de su misión.

Quinto, aquella persona debe haber nacido en el tiempo y en el lugar justos para llevar a cabo la voluntad de Dios.

Aunque una persona pueda tener todas estas calificaciones, y estar predestinado por Dios para una misión especifica, el éxito o el fracaso de su misión no es predestinado por Dios, sino que es determinado por el cumplimiento de su propia responsabilidad.

 IV. ACLARACION DE PASAJES BIBLICOS QUE PARECEN APOYAR LA PREDESTINACION ABSOLUTA

┐Cómo debemos interpretar aquellos pasajes bíblicos que parecen demostrar que la elección y la salvación de la humanidad son estrictamente predestinadas? Por ejemplo, ┐cómo debemos entender Romanos 8:29,30?:

Pues a los que de antemano conoció también los predestinó...y a los que predestinó, a ésos también los justificó; a los que justificó, a ésos también los glorificó.

Puesto que Dios es omnisciente, El sabe quién es calificado para ser elegido como el personaje central en la providencia de la restauración. Para el cumplimiento de Su providencia, Dios predestina y llama a una persona. Sin embargo, la persona llamada no es predestinada a ser justificada y glorificada automáticamente. Para ser justificada, tiene que cumplir su propia responsabilidad. Solamente después de esto, puede disfrutar de la gloria recibida de Dios. Este pasaje de Romanos parece apoyar el concepto de la predestinación absoluta solamente porque aquí, no se menciona específicamente la responsabilidad humana.

Romanos 9:15, 16 dice:

"Seré misericordiosa con quien lo sea; me apiadaré de quien me apiade." Por tanto, no se trata de querer o de correr, sino de que Dios tenga misericordia.

Este pasaje parece mostrar que nuestros deseos, esperanzas, oraciones y esfuerzos son en vano, y que debemos depender solamente de la gracia de Dios. Sin embargo, hay que considerar esto más profundamente.

Basado en Su presciencia, Dios elige a la persona más apta para la realización de Su providencia de la restauración, y la voluntad o esfuerzo humanos no pueden afectar esta decisión hecha por Dios. En nuestra vida personal, también, hay muchos factores que no podemos determinar. Por ejemplo, nadie puede decidir nacer de una nación o de una familia en particular; nadie puede decidir dónde o cuándo nacerá; nadie puede decidir que nacerá con ciertas habilidades, ni determinar ningún otro asunto de esta índole. Sin embargo, una vez que una persona es elegida por Dios, los deseos, las esperanzas, las oraciones y los esfuerzos de aquella persona determinan si en realidad Dios puede usarlo o no. Estos pasajes bíblicos no tienen el propósito de negar el papel de la responsabilidad humana. Solamente sirven para recalcar la importancia del poder y la gracia de Dios, y para enseñarnos que no son asunto nuestro el criterio de Dios para la elección de alquien, ni lo que decide hacer con él.

Romanos 9:21 dice:

. . . ┐es que el alfarero no es dueño de hacer de una misma masa unas vasijas para usos nobles y otras para usos despreciables?

Como una creación de Dios, bajo ninguna circunstancia debemos protestar contra la voluntad de nuestro Creador. Un individuo caído, como un ser casi sin valor, ciertamente no está en la posición de quejarse acerca de cualquier trato que reciba de Dios, quien es la fuente misma de su salvación.

En Romanos 9:10-13, leemos que Dios amó a Jacob y odió a Esaú cuando aún estaban en el vientre de su madre, y que Esaú, el mayor, serviría al menor, Jacob. Como será explicado en mayor detalle en "la familia de Abraham en la providencia de la restauración", Dios estaba obrando una providencia especial a través de estos hermanos. El hecho de que Jacob fue "amado" por Dios, no significa que podía recibir la gracia de Dios incondicionalmente. Para poder recibir el amor y la gracia de Dios, él tenía que cumplir su propia responsabilidad. Aunque Esaú fue "odiado" por Dios (por una razón específica que será explicada más adelante), si hubiese cumplido su responsabilidad, también habría recibido la bendición del amor de Dios.

La creencia en la predestinación absoluta es el resultado de una falta de entendimiento acerca de la relación entre nuestra responsabilidad y la de Dios. Este malentendido ha llevado a la creencia de que la voluntad de Dios se realiza sólo por la acción de Dios, y también al fracaso de apreciar la gran importancia de la responsabilidad humana.


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