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CAPITULO SIETE

CRISTOLOGÍA

 ¿Qué clase de persona es Jesús? ¿Cuál es la relación existente entre Jesús y Dios? ¿Cuál es la relación existente entre Jesús y el Espíritu Santo? ¿Cuál es la relación existente entre Jesús y la gente caída? ¿Qué significan la Trinidad y el renacimiento? La Cristología estudia estas preguntas.

Tenemos que comenzar entendiendo el valor de una persona verdadera y original. Si Adán y Eva se hubieran perfeccionado como personas verdaderas, esposo y esposa verdaderos, y padres verdaderos, dando a luz descendientes que fueran encarnaciones de la bondad, no habría habido ningún motivo para la venida del Mesías (ni tampoco para estudios cristológicos).

 I. EL VALOR DE UNA PERSONA QUE REALIZA LA META DE LA CREACIÓN

Consideremos el valor de una persona que realiza la meta de la creación, es decir, de alguien que alcanza el valor de Adán y Eva perfectos. Para tal fin, consideremos los tres puntos siguientes.

En primer lugar, ¿cuál es el valor de una persona verdadera en relación con Dios? De acuerdo con "los Principios de la creación", somos creados como hijos de Dios, y como los objetos que substancialmente se asemejarían al Dios invisible. Cuando una persona realiza la meta de la creación, se hace un santuario de Dios, un ser en el cual el espíritu de Dios vive (I Corintios 3:16). Tiene una naturaleza divina y es uno en corazón con Dios. Una persona verdadera es perfecta como su Padre Celestial es perfecto, como dijo Jesús (Mateo 5:48), y así es la encarnación visible de Dios. Tal persona es el hijo verdadero o la hija verdadera de Dios, tiene una naturaleza divina y realiza la meta de la creación.

En segundo lugar, ¿cuál es el valor de una persona verdadera en relación con otros? De acuerdo con "los Principios de la creación", el objetivo de Dios al crearnos es el de recibir alegría y felicidad con nosotros. Cada persona es un objeto que substancialmente se asemeja a las características de Dios, quien es el sujeto. Debido a que todos los seres humanos se asemejan a los aspectos universales de Dios, todos compartimos una naturaleza común. Pero a pesar de lo anterior, no hay dos individuos iguales, porque cada individuo también refleja ciertas características únicas dentro de Dios. Si Dios crease, en cualquier lugar de Su creación entera, dos o más individuos cuyas características fuesen exactamente idénticas, Su creación misma sería un despilfarro inútil.

Una persona que realiza la meta de la creación, quienquiera que sea, es una entidad no-duplicable, única en el universo entero. Dios puede sentir alegría y estar eternamente satisfecho con tal individuo porque es creado, como toda la humanidad, para ser eterno. Una persona verdadera, o una persona que realiza la meta de la creación, es un individuo único que nunca jamás será duplicado por toda la eternidad. Tiene un valor innato único que no puede ser negado.

En tercer lugar, ¿cuál es el valor de una persona verdadera en relación con el resto de la creación? De acuerdo con "los Principios de la creación", fuimos creados para gobernar al mundo espiritual invisible por medio de nuestro espíritu, y al mundo físico, por medio de nuestro cuerpo físico. Funcionamos como el medio a través del cual estos dos mundos pueden tener interacción. Una persona que realiza la meta de la creación es destinada a ser el centro de armonía del cosmos entero (Génesis l:28)

Además, nuestro espíritu es destinado a ser el microcosmo del mundo espiritual, al igual que nuestro cuerpo físico a ser el microcosmo del mundo físico. Una persona verdadera que realiza la meta de la creación, es un microcosmo del cosmos entero. Así, se puede decir que tal persona tiene el valor del cosmos. Sabiendo este valor cósmico original de la humanidad, Jesús dijo: "... ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?" (Mateo 16:26).

 II. JESUS Y LA PERSONA QUE REALIZA LA META DE LA CREACIÓN

A. Jesús y la persona verdadera

Como fue explicado en "la caída", si Adán hubiese realizado la meta de la creación, se habría hecho el primer árbol de la vida a que se refiere en el Génesis 2:9, y todos sus descendientes se habrían hecho árboles de la vida. No obstante, debido a su caída, Adán no pudo realizar el ideal del árbol de la vida (Génesis 3:24), y desde entonces la gente caída ha esperado restaurarse como árboles de la vida (Proverbios 13:12, Apoc. 22:14).

Aunque un individuo caído, como dice el Apocalipsis 3:1, tiene el "nombre como de quien vive", en realidad, es un falso árbol de la vida, puesto que está muerto. Ya que la gente caída no puede restaurarse como árboles de la vida por su propio poder, un verdadero árbol de la vida--en otras palabras, un hombre que ha realizado la meta de la creación--debe venir para que la gente caída pueda injertarse en él. El hombre que viene como el árbol de la vida es Cristo (Apoc. 22:14). En el libro del Génesis, el Adán perfeccionado es simbolizado por el árbol de la vida en el jardín del Edén. En el Apocalipsis 22:14, Jesús se presenta como el árbol de la vida. Ambos son idénticos en el sentido de que son personas que han realizado la meta de la creación.

Según lo anterior, ¿es Jesús un ser humano? Sí, lo es, pero es una persona que ha realizado la meta de la creación; es una persona verdadera, un ejemplo que nos muestra el valor original de nuestra creación, y como tal, no se puede comparar su valor con el de la gente caída.

Como hemos mencionado, una persona verdadera realiza la meta de la creación, es la encarnación de Dios, y es perfecta como Dios es perfecto, poseyendo valor divino. Una persona verdadera es también un individuo único no-duplicable y el señor del cosmos, poseyendo valor cósmico. Jesús, como un hombre verdadero, es una persona de tal valor.

El Principio no niega la creencia tradicional afirmada por muchos cristianos de que Jesús es Dios, porque una persona verdadera perfeccionada es una con Dios. Además, cuando el Principio declara que Jesús es un ser humano verdadero, esto de ninguna manera disminuye su valor. Es que, sencillamente, cuando examinamos el valor de una persona verdadera, encontramos que es equivalente al valor de Jesús. Si el primer hombre y la primera mujer no hubieran caído, sino que se hubieran hecho un hombre y una mujer de tal valor, entonces la venida de Jesús no habría sido necesaria. En verdad, sería un grave error suponer que el valor de la gente caída podría ser comparado con el valor de Jesús simplemente porque Jesús era un ser humano. La diferencia es que él era un ser humano verdadero.

Véamos las bases biblicas que nos llevan a afirmar que Jesús era un hombre:

Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también.... (1 Timoteo 2:5)

En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos (Romanos 5:19)

Porque, habiendo venido por un hombre [Adán] la muerte, también por un hombre [Jesús] viene la resurrección de los muertos (1 Corintios 15:21)

. . .porque [Dios] ha fijado el día en que va a juzgar al mundo según justicia, por el hombre que ha destinado, dando a todos una garantía al resucitarlo de entre los muertos (Hechos 17:31)

Estos pasajes indican que Jesús era un hombre. Jesús también se refirió a sí mismo como el "Hijo del hombre" en muchos lugares de la Biblia (por ejemplo: Lucas 17:26, 18:8)

B. ¿Es Jesús Dios?

Hasta ahora, muchos cristianos han creído que Jesús es Dios, el Creador, basándose principalmente en los siguientes pasajes de la Biblia.

Cuando Felipe le pidió a Jesús que le mostrase a Dios, Jesús explicó:

"El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí?" (Juan 14:9-10)

No obstante, esto no significa que Jesús es Dios. Como se aclaró arriba, Jesús era una manifestación visible del Dios invisible, y era uno con Dios en corazón; sin embargo, esto no significa que él es Dios. Felipe le pidió a Jesús que le dejara ver a Dios. Pero Dios únicamente puede ser experimentado en el sentido más completo por una persona que se ha perfeccionado. Felipe todavía no se había perfeccionado, y así Jesús no tuvo otra alternativa sino mostrarse a sí mismo.

También, la Biblia dice:

En el mundo estaba [la Palabra], y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció (Juan 1:10)

Basándose en este pasaje, muchos cristianos han creído que Jesús es el Creador.

En la creación del mundo, Dios hizo a todos los seres, desde el ser más simple hasta el ser más complejo. Finalmente, creó a Adán y a Eva como señores de todos ellos. Nosotros, como el centro del ideal de Dios para la creación, somos destinados a tener dominio sobre todo el cosmos, después de perfeccionarnos. Así, Dios estableció, como el ideal más alto y la meta para toda persona, la realización de Su ideal de la creación. Jesús, como una persona que realizaba la meta de la creación, era la persona ideal que Dios había previsto antes de la creación. En este sentido, Jesús existió desde el comienzo.

Algunos tratan de identificar a Jesús con Dios, basándose en las palabras de Juan 8:58 en que Jesús dijo:

"En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo Soy."

Pero Jesús no quería decir que él era Dios. Jesús podía decir esto a pesar de que según su genealogía fue un descendiente de Abraham, porque en realidad él era el antepasado de Abraham en el sentido de que vino a dar renacimiento a toda la humanidad desde la posición del Adán perfeccionado. Vino en la posición de un Padre Verdadero, un antepasado verdadero de toda la humanidad.

Se dice que, en el mundo espiritual, Jesús está a la derecha de Dios, intercediendo por nosotros (Romanos 8:34). Si Jesús hubiese sido Dios, entonces, después de su resurrección, habría sido uno y el mismo con Dios, en lugar de una posición "al lado" de Dios. Jesús nació en la tierra como el "Hijo del hombre", y tenía una apariencia externa humana como cualquier otra persona. En el mundo espiritual, vive como una persona espiritual, así como sus discípulos, siendo la única diferencia que su espíritu está sin pecado original y brilla resplandecientemente.

Si Jesús fuese Dios, ¿cómo podría interceder consigo mismo? Cuando él oraba, dejó muy claro el hecho de que no era Dios, al llamar a Dios Padre (Juan 17:1). Si Jesús fuese Dios, ¿cómo podría ser tentado (Mateo 4:1), torturado y llevado a la crucifixión por Satanás? Es especialmente evidente que Jesús no es Dios cuando, en la cruz, él exclamó: "¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?" (Mateo 27:46).

C. Jesús y la gente caída

No se puede comparar a una persona caída con Jesús, quien era una persona verdadera y perfeccionada. Una persona caída está lejos del corazón de Dios. Además, porque tiene pecado original, no puede librarse de la acusación de Satanás. Está en un estado tan bajo, que envidia a los ángeles, quienes fueron creados para ser sus sirvientes. Una persona caída es muy diferente de Jesús, quien era una persona verdadera.

Aunque un individuo caído ha perdido su valor original, puede renacer espiritualmente a través de Jesús. Tal individuo caído puede hacerse un hijo espiritual de Jesús, quien vino en el papel del Padre Verdadero. De este modo, puede llegar a asemejarse a Jesús.

Hay varios pasajes en la Biblia que describen la relación entre Jesús y los que renacen a través de él. Jesús es la Cabeza de la Iglesia (Efesios 1:22), y nosotros somos su cuerpo y miembros (I Corintios 12:27). Jesús es el templo principal y nosotros somos los templos dependientes. Jesús es la vid y nosotros los sarmientos (Juan 15:5). Para llegar a ser verdaderos árboles de olivo, nosotros, como plantas de olivo silvestres, debemos ser injertados en Jesús, quien es el verdadero árbol de olivo (Romanos 11:17). Jesús nos llamó sus amigos, y Juan dijo que cuando Jesús se manifieste, seremos semejantes a él (I Juan 3:2). La Biblia también dice que Cristo es como "primicias", y que nosotros seremos los próximos (1 Corintios 15:23).

 III. EL RENACIMIENTO Y LA TRINIDAD

A. El significado del renacimiento

Jesús le dijo a Nicodemo, un líder de los judíos, que el que no nazca de lo alto (del Espiritu) no puede ver el Reino de Dios (Juan 3:3). ¿Por qué tenemos que renacer?

Si Adán y Eva hubieran realizado la meta de la creación, haciéndose seres humanos verdaderos, un matrimonio verdadero, y Padres Verdaderos, habrían dado a luz hijos verdaderos (sin pecado). Esto habría sido la realización del reino de los cielos en la tierra. Pero debido a su caída, se hicieron padres falsos y sus descendientes tienen el pecado original. Lo que realizaron fue el reino del infierno en la tierra, en vez del reino de los cielos. Por lo tanto, las personas caídas no pueden ver el reino de Dios a menos que renazcan como hijos celestiales, libres del pecado original.

No podemos nacer sin padres. Como personas caídas, necesitamos padres del bien que nos puedan dar renacimiento como hijos sin pecado original, capacitándonos para entrar al reino de Dios. Jesús era el Padre Verdadero quien vino a darnos renacimiento como hijos del bien. Por eso, I Pedro 1:3 dice:

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien, por su gran misericordia, mediante la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva ....

Esto indica que Jesús es la fuente del renacimiento. También es llamado el "último Adán" (I Corintios 15:45) y "Siempre Padre" (Isaías 9:5), porque él tenía el destino de ser el Padre Verdadero, lo que Adán no pudo llegar a ser.

Sin embargo, para dar renacimiento a personas caídas como hijos del bien, no solamente debe haber un Padre Verdadero, sino también una Madre Verdadera. El Espíritu Santo obra como la Madre Verdadera con Jesús resucitado. Es por eso que Jesús le dijo a Nicodemo que él tenía que nacer de nuevo--del Espíritu [Santo] (Juan 3:3-5). Puesto que el Espíritu Santo vino como la Madre Verdadera, o la segunda Eva, hay muchos que reciben revelaciones de que el Espíritu Santo es un espíritu femenino. El Espíritu Santo trabaja para consolar y conmover los corazones de la gente (I Corintios 12:3-10). Para limpiar los pecados de la humanidad, Jesús ha estado trabajando en el mundo espiritual, mientras que el Espíritu Santo ha estado trabajando en la tierra.

Cuando creemos en Jesús, entramos al amor generado por la relación cooperativa entre Jesús resucitado y el Espíritu Santo, quienes son el Padre Verdadero espiritual y la Madre Verdadera espiritual, respectivamente. Al renacer por medio de creer en Jesús y recibir al Espíritu Santo, el espíritu de uno se renueva y uno recibe vida verdadera a través del amor de los Padres Verdaderos espirituales. Esto es el renacimiento espiritual. Sin embargo, puesto que caímos tanto física como espiritualmente, cada persona tiene que renacer física y espiritualmente. Esta es la razón de la Segunda Venida.

B. El significado de la Trinidad

Hasta ahora, de acuerdo con la teología cristiana, los cristianos han entendido que el Dios quien ha trabajado para nuestra salvación es un Dios trino, y ellos han creído que cuando El se revela, aparece como una de las tres personas: Padre, Hijo o Espíritu Santo. Según esta creencia, cuando Dios se revela como el Creador, está en la persona de nuestro Padre Celestial; cuando se revela como el Salvador, está en la persona del Hijo; y cuando se revela como el reconciliador, está en la persona del Espíritu Santo.

La teoría de la Trinidad ha causado mucho debate a través de la historia. Hay que considerarla a la luz del Principio. Si la caída no hubiese ocurrido, Dios no habría tenido que enviar a Jesús y al Espíritu Santo para la salvación de la humanidad. Si Adán y Eva se hubiesen perfeccionado como el hijo y la hija de Dios, llegando a ser, cada uno, la encarnación de la naturaleza divina de Dios, entonces ellos habrían sido "....perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial" (Mateo 5:48), y habrían alcanzado el ideal de unión con Dios (Juan 14:20). Adán habría llegado a ser el hijo sagrado de Dios, y Eva, Su hija sagrada. Ellos habrían llegado a ser esposo y esposa verdaderos, centrados en Dios. Si Adán y Eva se hubieran hecho uno en un matrimonio como los Padres Verdaderos, centrados en Dios, entonces junto con Dios, ellos habrían sido la trinidad original, una trinidad centrada en el corazón e ideal de Dios.

Esta es la condición fundamental para la realización de las tres bendiciones y el fundamento de cuatro posiciones, los cuales son la realización de la meta de Dios para la creación. Sin embargo, debido a la caída, Adán y Eva se hicieron los padres falsos de la humanidad, y fracasando en realizar la meta de la creación, formaron una trinidad centrada en Satanás. Para realizar la meta de la creación, Dios reemplazó a Adán y Eva con Jesús y el Espíritu Santo, como el segundo Adán y la segunda Eva y como los Padres Verdaderos. No obstante, al establecer la trinidad espiritual centrada en Dios, Jesús y el Espíritu Santo cumplieron solamente la misión de Padres Verdaderos espirituales. El Señor de la Segunda Venida viene para ser el Padre Verdadero, destinado a establecer la trinidad tanto física como espiritualmente.


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