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América en la Providencia de Dios

Reverendo Sun Myung Moon

La historia de la humanidad no ha tenido una meta o un motivo claro. Desde el punto de vista de la situación de hoy, hay una pregunta seria: ¿Vivimos en la forma del mundo ideal, o el mundo ideal surgirá de una extensión del mundo actual?

Más y más personas anhelan un mundo ideal de libertad y paz, y podemos entender fácilmente ese anhelo. Pero siguiendo la corriente del mundo actual, nunca podremos alcanzar el mundo que todos deseamos. Por lo tanto, nuestra meta es muy indefinida y difusa.

¿Podemos encontrar alguna nación que pueda asumir la responsabilidad de construir un mundo así? Yo creo que la mayoría de las personas que hoy viven en EE.UU. no pueden guiar a este mundo a cumplir esa esperanza, ni tampoco hay nadie en el mundo comunista que pueda hacer que la gente ame más al mundo que a su propio país. Los EE.UU. de hoy, por lo tanto, no pueden ser la nación que nos guíe al mundo ideal. De la misma manera, la Unión Soviética en el mundo comunista no puede ser el país que establezca un mundo tal. No habrá un mundo próspero, o un mundo de paz, hasta que el pueblo americano y el pueblo soviético puedan sacrificarse por toda la humanidad y el mundo entero; pero no hay nada en el presente que los guíe hacia eso.

Todas las cosas se desarrollan por alguna causa. Ahora, este mundo no es el mundo que toda la humanidad desea. Por lo tanto, debe haber habido algo mal en el comienzo. En otras palabras, la historia comenzó con una motivación mala. Debemos corregir eso para poder alcanzar la meta de Dios y del hombre. Esta meta no se puede alcanzar corrigiendo simplemente los diferentes problemas del mundo del efecto; debemos regresar al punto de partida y corregir la motivación original.

¿Se creó el mundo a partir de un motivo unificado? Sabemos que las naciones no están unidas, y las razas y las familias no están unidas. Incluso el mundo está dividido en bloques. En las naciones hay partes que se oponen. En los hogares hay divisiones entre los miembros, y dentro del individuo, la mente y el cuerpo están divididos. La pregunta es: ¿Por qué el mundo está dividido? ¿Cuál fue la causa que hizo que el mundo entero, las naciones, las familias y los individuos estuvieran en conflicto?

Dios es absoluto. Si todos los individuos y el mundo entero se hicieran uno con esta Causa eterna, ¿cómo podría existir un mundo así? Tenemos que deducir que este Dios absoluto no estuvo involucrado en la formación de este mundo dividido.

Si el mundo tiene que unificarse, alguien debe destruir todos los problemas causados por el mal. Esa es la misión de la religión. Quienquiera que esté buscando el mundo ideal debe investigar la causa y destruir el mal. Encontrar la raíz del mal es lo más importante. Si no la podemos encontrar, no podemos restaurar el mundo. Encontrando la causa del mal dentro de nosotros mismos podemos resolver todos los problemas del individuo. Lo importante es encontrar a alguien que se haya hecho uno con Dios, cuya mente y cuerpo no estén luchando uno con el otro, alguien centrado en Dios. Por lo tanto, la meta más importante no es solucionar todos los problemas del mundo, sino encontrar al ser que esté dividido y luchando contra sí mismo. Si Dios existe, debe mostrarnos la forma de restaurar nuestro estado original. Debe enseñarnos a convertimos en individuos ideales.

Para restaurar su nación, su familia, sus individuos y su mundo material Dios no puede simplemente volver a tomar esas cosas para sí separándolas del mal sin ninguna condición. El usurpador trataría de retener todas estas cosas. Por lo tanto, la dirección del bien debe ser diferente a la dirección del mal. Si uno va hacia la derecha, el otro va hacia la izquierda. Toda la gente quiere tener un mundo unificado, pero esto no es fácil de lograr.

Ustedes están en una posición central en el conflicto entre el bien y el mal. Para ustedes no es fácil saber qué es más serio, si la caída de una nación o la caída de un individuo. Para el hombre, la cosa más importante sería su propia muerte. Tenemos una tendencia a no querer sacrificarnos por los demás. Todos tendemos a hacer las cosas centrados en nosotros mismos. Por lo tanto, para alcanzar el mundo que anhelamos, tenemos que vencer obstáculos que hay en nuestro camino.

Si hacemos un mundo conquistando otras naciones, nunca tendremos un mundo pacífico o feliz. No podemos tener un mundo así peleando con otros; pero Dios elige un camino diferente.

La degradación de la humanidad, la caída del hombre, surgió a partir de la actitud del hombre de querer sacrificar a otros para su propio beneficio. Como ustedes saben, la causa del mal fue el Arcángel, quien sacrificó a Adán y Eva para su propio gozo y beneficio. Como Adán y Eva eran los antepasados de toda la humanidad, él sacrificó a la semilla de la humanidad para su beneficio personal. El mundo se ha desarrollado siguiendo este modelo, desde un punto malo. El Arcángel, para cumplir su deseo, sacrificó a otros, aún cuando su deseo era falso. De la misma manera, durante toda la historia los gobernantes han sacrificado a otras personas por su propia causa. Los fuertes han tenido el poder de dominio. El conflicto entre tribus, naciones e incluso mundos. Hoy no hay paz ni mundo ideal.

Ahora la historia está en un punto en que los dos bloques que han tratado de sacrificarse mutuamente están cansados. Las naciones democráticas quieren hacer un mundo unido, pero casi se han dado por vencidas. El mundo comunista quiere dominar al mundo entero, pero también ha llegado a esta posición. Por lo tanto, hoy ni el mundo democrático ni el mundo comunista pueden unificar a este mundo. Cómo se puede unificar realmente a este mundo es una cuestión muy seria.

Toda la gente quiere tener un mundo pacífico, feliz. Pero estamos desesperados; no podemos encontrar el camino hacia el mundo unificado ideal. Delante de la humanidad hay un gran obstáculo; no podemos pasar ese obstáculo si ponemos nuestro interés nacional en primer lugar. Sólo podemos lograr el mundo ideal si pensamos que para alcanzarlo estamos dispuestos a sacrificar a nuestra propia nación. Sólo con ese pensamiento podemos continuar y vencer el obstáculo que está delante de nosotros.

La razón del conflicto entre Rusia y China es que China quiere que el mundo comunista esté centrado en el pueblo de China. EE.UU. es el país líder del mundo democrático, pero no ha podido cumplir ese rol cuando ha pensado en sus propios intereses más que en los de las demás naciones. América y Rusia hoy parecen dispuestas a sacrificar al mundo entero para salvarse a sí mismas. Debe haber una nación que pueda sacrificarse para el establecimiento del mundo ideal. Cuando encontremos esa nación, podremos tener esperanza en un mundo ideal. Esa nación no existiría para sí misma, sino por el mundo entero.

El propósito de Dios es contrario al propósito del mal. Como la Providencia de Dios se frustró en el comienzo, tenemos en el presente un mundo sin dirección como resultado. Dios ha seguido el camino de enseñar a la gente religiosa. Primero tuvo que encontrar un individuo que estuviera de su lado, completamente unido a El. Y ese hombre debía llegar a la posición desde la cual pudiera hacer un mundo unido. Por lo tanto, la intención primaria de Dios es encontrar a alguien que pueda hacerse uno con El. Y su enseñanza debe ser amar a Dios y sacrificarse por el mundo. Como el hombre está en una posición originada de una causa mala, no puede ir a Dios, tal como está. Debe cambiar su dirección. Para amar a Dios, el hombre debe abandonar su mundo, su familia, las cosas materiales y aún su propia vida. Entonces, cuando realmente ame a Dios, Dios deberá amarlo. Ese hombre, como receptor del amor de Dios, debe sacrificarse por el mundo. Eso es lo más importante, esa es la esencia de la Providencia de Dios.

Cuando pensamos en las palabras de Dios acerca de que tenemos que amarlo a El con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente, con todo nuestro espíritu y con todo lo que tenemos, podríamos pensar que Dios es un dictador. Pero todos estos mandamientos no son para El mismo. Cuando lo amamos con todo nuestro corazón y todo lo que tenemos, El nos ama tanto como nosotros a El. Ese era el deseo de Dios y el primer mandamiento que nos dio. Por lo tanto, la palabra "amor" es absoluta. Cuando lo amamos, El nos devuelve amor. El mandamiento de amar a Dios con todo nuestro ser significa amarlo con toda nuestra vida, sacrificándonos a nosotros mismos. Dios, para amarnos, debe sacrificar a aquel a quien El más ama. Por estas enseñanzas llamamos a Dios Amor. Como Dios sacrificó a los que más amaba por el mundo, Dios es el amor más grande.

Entre las religiones del mundo, entonces, el cristianismo es la religión central al propósito de Dios, porque Jesucristo se entregó en un sacrificio por los demás. Más que eso, él incluso rezó para que Dios bendijera a sus enemigos. El espíritu de Jesús fue una ofrenda por los demás. Y siguiendo este modelo, muchos cristianos han sido martirizados por la causa de Dios. Se han sacrificado familias y se han entregado tribus y naciones por Dios. Entonces, para que la Providencia de Dios avance a nivel mundial, Dios está pidiendo que una nación dé un paso adelante y se sacrifique para que toda la humanidad sea bendecida. Dios necesita que una nación así represente al mundo.

¿Podemos encontrar en la tierra una nación así? No hay ninguna nación que se esté sacrificando. Por lo tanto, la religión debe sacrificarse a sí misma por una nación, y esa nación debe sacrificarse por el mundo. Luego, el mundo debe sacrificarse por Dios. De esa manera se puede alcanzar el ideal de Dios de un mundo unido. La religión en América tiene que sacrificar todo lo que tiene por América. Esa religión no debe luchar para multiplicarse, sino que debe trabajar para salvar a la nación, sacrificando sus propias iglesias. Si trabaja con ese espíritu, finalmente la nación se unirá a esa religión. Cuando esa religión y la nación se unan, pueden marchar a salvar el mundo sacrificándose a sí mismas.

EE.UU. es la nación representativa del mundo democrático, y Dios quiso que EE.UU. cumpliera la misión de la nación sacrificada. Por lo tanto, Dios mandó a los emigrantes a esta tierra, quienes arriesgaron todo e hicieron una nación muy grande en un corto período de tiempo. Cuando los peregrinos vinieron a este país construyeron primero iglesias, luego escuelas, y finalmente sus propias casas. La columna vertebral de la prosperidad de América, la raíz del desarrollo de EE.UU. hasta ser una gran nación, es el espíritu que da mayor importancia al propósito público.

Dios está buscando al país representativo a través del cual pueda dar su herencia al mundo. Para engrandecernos, debemos dar a aquellos que son menos que nosotros. Cuando EE.UU. dé mayor ayuda a otras naciones, recibirá más respeto y se separará de las otras naciones. Si a pesar de sus propias dificultades, EE.UU. siguiera dando ayuda y dirigiera esa ayuda a sus países hermanos democráticos, aún hasta el punto de sacrificarse a sí misma, ¿qué pasaría? Si EE.UU. se debilitara con esa política de dar, todas las demás naciones sentirían simpatía por EE.UU. y la defenderían y apoyarían.

¿Por qué el cristianismo se ha extendido por todo el mundo? Porque el espíritu de sacrificio de Jesús está en el corazón de la Providencia de Dios. Hacerse un sacrificio por los demás es el espíritu básico de la Providencia de Dios. El cristianismo ha recibido mucha persecución, pero cuanta más persecución recibía, más prosperaba. Jesús no dejó ninguna filosofía bien elaborada como el marxismo detrás de sí; pero sólo con el espíritu produjo un efecto muy grande en el mundo. No lo hizo Jesús solo, sino también la Providencia de Dios y la cooperación y voluntad de Dios mismo. Por lo tanto, la cosa más importante para cualquier nación es sacrificar todas las cosas por el mundo y por la humanidad. De una nación así surgirá un sistema desarrollado a partir de Jesús mismo. El futuro mundo ideal empezará allí. Esa nación sacrificará su soberanía por el bienestar del mundo entero.

Para que América se una a la Providencia de Dios debe haber un movimiento nuevo en América. Los americanos como individuos y América como nación deben seguir el espíritu de Dios y la verdad de Jesucristo y hacer de esta nación un fundamento para la expresión del ideal de Dios.

¿Dónde encontramos tal movimiento nuevo de espíritu? Creo que en América hay muchas iglesias vacías, o frecuentadas sólo por personas mayores. No hay fuego ni espíritu de tradición. Eso significa que Dios y Jesucristo han abandonado a esas iglesias. La providencia que Dios y Jesucristo tenían no puede difundirse a través de estas iglesias. La providencia no puede difundirse a través de estas iglesias. La iglesia debe encontrar individuos que se sacrifiquen a sí mismos por sus familias, que sacrifiquen a sus familias por su nación y sacrifiquen a EE.UU. por el mundo. El ideal que pueda guiar a todo el mundo debe venir del espíritu de sacrificio por una causa mayor. Para beneficiar al mundo entero, una nación realmente debe entregarse en búsqueda del mundo ideal.

¿Dónde podemos encontrar tal movimiento nuevo de espíritu? Creo que en América hay muchas iglesias. ¿Dónde encontramos una nación así, una familia así? No podemos encontrar a nadie así. Por lo tanto, estos son los Ultimos Días. El fin ha llegado al mundo. El fin ha llegado a la iglesia, a la nación, a la tribu y al individuo. Este es el fin del mundo.

Tenemos que entender claramente nuestro rol. La Iglesia de Unificación se ha formado para desarrollar la Providencia de Dios. El espíritu de la Iglesia de Unificación es sacrificar primero al individuo para la familia. Sacrificamos a la familia para encontrar otras familias, y para encontrar a la nación sacrificamos a la tribu, y para encontrar al mundo de Dios sacrificamos a la nación. Este es el rol de nuestra Iglesia. No estamos sacrificando todas estas cosas para el beneficio de la Iglesia de Unificación, sino que nos estamos sacrificando a nosotros mismos para el beneficio de toda la nación, y por las demás iglesias.

Quiero darles un ejemplo. Digamos que un hombre tiene diez amigos. Si este hombre va cada día a sus amigos y les pide que hagan algo por él, los amigos lo harán una vez o dos veces, pero luego se alejarán de él. Ni siquiera le dirán adiós. Pero si este hombre sirve a sus amigos, sacrificándose haciendo cosas por ellos, entonces sus amigos estarán junto a él e incluso traerán a sus amigos y familias a él. Si este hombre quisiera irse, sus amigos se colgarían de él y le pedirían que se quede. En el primer caso todos lo abandonarían; por lo tanto ese hombre caería en la infelicidad y la destrucción. En el segundo caso, sin embargo, todos vendrían a él, por lo tanto él prosperaría y crecería.

Bien y mal son esencialmente diferentes. El mal pierde todo y a todos para sí mismo. Pide que todos sean y existan para sí mismos. Pero el bien vive por los demás. El camino a la destrucción es conquistar a otros; el camino a la prosperidad es servir a otros. Tenemos que entender que éste es el punto divisorio. Cuando seguimos la fórmula del bien, nos hacemos las personas más grandes. Pero si vamos por el otro camino, nos hacemos dictadores. Los santos son aquellos que se sacrifican por la humanidad y por Dios.

Nosotros reverenciamos a cuatro hombres religiosos: Jesucristo, Confucio, Buda y Mahoma. Ellos vivieron para Dios. No vivieron para ellos mismos o por sus propias naciones, sino por todo el mundo. Por eso fueron perseguidos por su propia gente y sus propias naciones. Esos cuatro santos son los fundadores de las religiones mayores. Estos son hechos históricos, no se los puede cambiar. Pero ahora la gente de este mundo moderno incluso niega la religión, diciendo que ésta no tiene nada que ver con el mundo. Las religiones son modelos de moralidad y disciplina, pero el mundo actual tiende a rechazarlas. Sin religión, sin embargo, este mundo no podría restaurarse.

Los comunistas se oponen completamente a este punto de vista. Según la ideología comunista "lo mío es mío y lo tuyo es mío" (todo pertenece al estado). Por esta razón podemos predecir que el comunismo no va a durar mucho. Para alcanzar su meta, los comunistas nunca eligen lo menor o lo más pequeño, sino lo mayor y lo más grande para ellos. Nosotros, por otra parte, debemos pensar: "Lo mío es tuyo, y lo tuyo es de la nación, y lo de la nación es del mundo, y lo del mundo es de Dios, y lo de Dios es mío". Si nos hacemos personas así, Dios querrá darnos Su corazón.

Nosotros creemos que todo puede pertenecer a Dios. Ustedes y su caballo y su familia pueden ser de El eternamente. El tamaño del país no importa. Lo que Dios necesita es esto: encontrar ante Satán a su hijo fiel, su familia fiel, su nación fiel. El quiere saber que, porque tal nación existe, el mal ya no podrá dominar al mundo.

Dios es el Dios que no tiene una nación a la cual poder amar. Dios es el que no tiene familia, ni tribu, ni individuo a quien poder amar. Hace 2000 años Dios tuvo un individuo así, Jesucristo. Con él, con la tribu de los israelitas, con la nación de Judá, El deseaba establecer la nación a la cual pudiera amar. Pero esa nación buscó su propio bienestar en lugar de buscar el bien del mundo entero. Por lo tanto, la providencia de Dios se dañó y El no pudo completar la restauración a través de su hijo. Las personas de Israel eran creyentes devotos de Dios, pero no pensaron en la voluntad de Dios más que en sus propias cosas, en las cosas de sus propias familias, en las cosas de sus propias tribus , en las cosas de su nación. Esa es la razón por la cual no pudieron entender a Jesús.

Por la crucifixión de Jesús, Dios perdió a su pueblo escogido. En su lugar, Jesús estableció al Israel espiritual, el cristianismo (Rom 9:6-9). Los cristianos hoy están en la posición de Israel, la nación de fe que debería haber recibido a Jesucristo. No hay nación en el cristianismo. Por lo tanto, cuando vuelva el Señor, existirá la misma situación que existía cuando Jesús fue rechazado (Luc 18:8). Dios eligió a América como la nación con el rol de Juan el Bautista, y a las Iglesias de América para cumplir el rol de preparar el camino para cuando venga el Señor. Pero América y sus Iglesias están pensando en su propio beneficio más que en el propósito de Dios. Desde el punto de vista de Dios, si América no puede cumplir su misión, Dios debe buscar otra nación.

Por lo tanto, todos los miembros de la Iglesia de Unificación deben sacrificarse a sí mismos, a sus familias, a sus amigos, y aún a la misma Iglesia de Unificación para establecer una nación a la cual Dios pueda amar. El problema presente es si podemos actuar como santos en nuestra vida diaria. Eso es lo más importante.

América ha sido el continente más avanzado del mundo. Si América no puede cumplir su responsabilidad de amar al mundo a costa de sí misma, no podrá estar en la posición de país líder. Nosotros deseamos crear individuos modelo, familias modelo y tribus modelos, que puedan servir como patrón para el resto del mundo.

Dios es el Padre de la humanidad, por lo tanto siente más compasión y amor por aquellas personas que están sufriendo en la pobreza y la desesperación. En nuestras familias los padres sienten mucha más preocupación y amor por el hijo más pequeño, el más débil, que el que sienten por el más capaz. Dios es igual.

Cuando surja un movimiento con esta actitud en América, este país ayudará a las naciones subdesarrolladas. Entonces seguirá siendo una nación líder. Los miembros de la Iglesia de Unificación siempre deben tener en mente, cuando duermen en lugares cómodos, que hay trabajadores fieles a Dios que duermen en lugares peores; cuando comen comida rica, deben recordar los hermanos que trabajan tan duro y están comiendo comida pobre o nada. Debemos pensar que debemos levantar el nivel de vida para todos.

Cuando un amigo sirve a diez amigos, ellos vendrán a él a servirlo como líder. De la misma manera, cuando una nación sirve a otras, ellas desearán tener a esa nación como líder. Para que América persevere y prospere, no hay otro camino que no sea dar a otros sus bendiciones.

Todo se mueve en ciclos. Después de la primavera viene el verano; después del verano viene el otoño otra vez. Si suben, tienen que estar preparados para bajar. El hombre no puede subir y subir para siempre, Todo, todo gira. Por lo tanto, cuando alguien ha llegado a la cima, debe saber cómo bajar otra vez.

América debe ir a los países subdesarrollados y los países subdesarrollados deben seguir a América. De esa manera, en el mundo entero puede sobrevivir y unirse, incluso eternamente. Y en el centro de esa unidad estará Dios. Entonces, un mundo en paz, un mundo ideal será posible.

Principal  Hoon Dok Hae