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CAPITULO OCHO

VISTA PANORÁMICA DE LOS PRINCIPIOS DE LA RESTAURACIÓN





 I. LA HISTORIA DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA PROVIDENCIA DE LA RESTAURACIÓN

Como ya se explicó en "Los Principios de la creación", Dios nos creó para vivir en Su amor por la eternidad--primero, en el reino de los cielos en la tierra, y luego, como personas espirituales, en el reino de los cielos en el mundo espiritual. Pero el primer hombre y la primera mujer cayeron durante su periodo de crecimiento . En vez de vivir en el amor de Dios, fueron dominados por Satanás y en vez de encarnar la naturaleza divina de Dios, llegaron a encarnar el pecado. Como resultado, el infierno, en lugar del reino de los cielos, llegó a establecerse en la tierra. Pero Dios, como un Dios del amor, no puede dejar Su ideal original para la creación sin cumplir. En Isaías 46:11, Dios dijo: "Tal como lo he dicho, así se cumplirá; como lo he planeado, así lo haré", lo cual indica con claridad que El ha determinado salvar a la humanidad caída, para que Su plan original se realice en la tierra. Su providencia de la salvación consiste en la restauración de la humanidad al estado original en que El la creó. Examinemos cómo Dios ha trabajado a través de la historia para nuestra salvación.

Desde el punto de vista de Dios, la historia humana es la crónica de la providencia de Dios de la salvación, o la restauración de la gente caída, que está bajo el dominio de Satanás. La historia humana no solamente consiste en hechos históricos humanos, sino que también refleja la obra de Dios para realizar el objetivo de esta restauración.

La meta de la providencia de Dios es la restauración de la gente caída a la posición donde se realiza la meta de la creación, y la restauración del cosmos para lo que fue creado originalmente. Por lo tanto, la historia de la humanidad es la historia de la providencia de Dios para reestablecer la meta de la creación en la vida humana.

A. Un individuo caído es el seno del bien y del mal

Una persona que realiza la meta de Dios de la creación se hace un templo, o un santuario, donde el espíritu de Dios vive (I Corintios 3:16). Tal persona tiene una naturaleza divina y es "...perfecto como es perfecto vuestro Padre celestial" (Mateo 5:48). Dios siempre es el centro de los pensamientos, las acciones y la vida de tal individuo. La historia personal de tal persona sería buena; las historias de las familias de tales individuos y de las naciones y del mundo, poblados por tales individuos, no serían sino buenas. La historia ideal de la humanidad, como está concebida en la mente de Dios, podría describirse en una sola palabra: la bondad.

Pero debido a la caída, no llegamos a ser los templos de Dios. Al contrario, nos hicimos las moradas de Satanás. Como resultado, Satanás es "el Príncipe de este mundo" (Juan 12:31) y "el dios de este mundo" (II Corintios 4:4), y controla los pensamientos de la gente caída, sus actividades y su vida. Por habernos unido con Satanás, llegamos a tener una naturaleza mala en lugar de una naturaleza divina. Consecuentemente, la historia de la humanidad ha sido una historia de maldad. La historia personal de un individuo caído, y las historias de las familias de tales individuos, y de las naciones y del mundo, poblados por individuos caídos, no podrían ser sino malas. La historia de la humanidad comenzó como una historia del pecado y del mal, y ha continuado así desde entonces.

Como ya se explicó en "La caída", el primer hombre y la primera mujer cayeron durante el tiempo en que estaban creciendo hacia la perfección. Al perfeccionarse, se habrían hecho la encarnación del ideal de la creación. Pero como resultado de la caída, se hicieron la encarnación y el seno del bien y del mal.

Adán y Eva habían crecido hasta cierto punto centrados en Dios, y por lo tanto tenían dentro de sí mismos cierta base de bondad. Después de la caída, empezó a desarrollarse dentro de sí mismos una base del mal también, ya que recibieron elementos malos del arcángel caído. Los elementos malos que recibieron del arcángel fueron los del pecado original.

El grado del bien y el grado del mal operando en un individuo caído no están igualmente desarrollados. La base del mal, con el apoyo de la sociedad humana caída, está altamente desarrollada, es fácilmente activada y expresada, y muy fácilmente también produce su fruto. En cambio, el fundamento del bien en una persona es solamente germinal, así que, a menos que se haga un esfuerzo consciente para animarlo, es extremadamente difícil que aquella bondad produzca fruto.

B. La lucha entre el bien y el mal--la dimensión oculta de la historia

En la providencia de la restauración, hay una lucha invisible entre Dios y Satanás. Nosotros, siendo la encarnación del bien y del mal, estamos en medio de aquella lucha--entre Dios, trabajando para ganarnos a Su lado a través de la base de bondad (la mente original) dentro de nosotros, y Satanás, trabajando para mantenernos a su lado a través de la base del mal (la mente mala) dentro de nosotros. Sin entender la dimensión causal invisible de esta lucha entre Dios y Satanás, la historia humana no puede ser entendida correctamente. No puede ser entendida simplemente por medio de examinar de una manera superficial las actividades humanas en la tierra.

Para poder realizar la meta de la creación en medio del mundo caído gobernado por Satanás, el trabajo principal de Dios en Su providencia de la restauración es el de separar el bien del mal. Como resultado, la mayor parte de la historia humana está compuesta de luchas entre el bien y el mal. Como gente caída, nos unimos con Satanás en nuestra mente y cometemos pecados a través de nuestro cuerpo. Pero dentro de todo ser humano todavía permanece la mente original creada por Dios, y así no podemos encontrar la paz interior que anhelamos, hasta unirnos con El.

Como ya se mencionó anteriormente, hay conflicto continuo entre la soberanía mala de Satanás y la soberanía buena de Dios. Satanás trata de agarrarse de la gente, y Dios trata de recuperar a la gente y restaurarla. Esto está reflejado en las batallas entre el bien y el mal en este mundo.

A veces, según la historia humana, la lucha se ha centrado en la propiedad, la tierra, o la gente, y a veces en ideologías y creencias. Pero en realidad, todos estos son solamente reflejos de la lucha entre Dios, quien está tratando de restaurarnos a la meta de la bondad, y Satanás, quien está tratando de mantener su soberanía de maldad.

La lucha entre Dios y Satanás fue la causa del primer derramamiento de sangre registrado en la Biblia, aquél en que Caín mató a Abel. Por causa de esta misma lucha, la historia de la humanidad ha sido caracterizada por el conflicto y la guerra, ya sea en el Oriente o en el Occidente. Aunque los papeles principales de estas batallas estén desempeñados por individuos, familias, tribus, naciones, o bloques de naciones, estas luchas no son nada más que reflejos del conflicto entre Dios, trabajando en el lado del bien, y Satanás, trabajando en el lado del mal. En efecto, es el trabajo de Dios y el trabajo de Satanás que están detrás de cualquier clase de conflicto humano.

C. La causa del desarrollo y del progreso de la historia

¿Cuál es la verdadera fuerza motriz de la historia? Hemos dicho que toda la historia es el reflejo de la obra providencial de Dios. ¿Significa esto que la historia avanza solamente por el plan y la obra de Dios? Aunque el objetivo de la historia es la restauración de la meta de la creación, ¿progresan automática y naturalmente los conflictos entre el bien y el mal hacia aquella meta? Si es así, ¿cómo podemos explicar las muchas injusticias y tragedias en la historia--como el predominio del mal y el sufrimiento de la gente justa--cosas que difícilmente pueden considerarse como la obra de un Dios bueno y todopoderoso?

En el comienzo, Dios les dio al primer hombre y a la primera mujer un mandamiento que ellos deberían obedecer hasta perfeccionarse. La realización de la meta de la creación fue posible para ellos solamente si cumplieran su responsabilidad de obedecer aquel mandamiento.

No es posible que la meta de la creación se realice simplemente por la preocupación y la acción por parte de Dios. Nuestra responsabilidad puede parecer sumamente insignificante, pero según los Principios de la creación, es un elemento necesario. Para restaurar la meta perdida de la creación, la responsabilidad humana es absolutamente esencial--no puede restaurarse por el poder y la providencia de Dios solamente.

Un individuo llamado a cierta misión en la providencia de Dios puede cumplir su responsabilidad, o fracasar en cumplirla. Cuando cumple su responsabilidad, la providencia de Dios se realiza concretamente, la restauración progresa, y la voluntad de Dios se manifiesta en la historia a través de aquella persona. Pero cuando fracasa en realizar su responsabilidad, la providencia de Dios es frustrada a través de aquella persona y la voluntad de Satanás se manifiesta en su lugar. Nosotros, también, podemos alegrar a Dios si cumplimos nuestra responsabilidad, o entristecerlo, si fracasamos en ello.

La historia humana no parece ser sino una continua repetición de la historia del pecado y, a veces, la esperanza de un mundo ideal parece muy distante. Esto no es porque Dios es impotente o no es absoluto, sino porque la humanidad no ha cumplido su responsabilidad de llevar a cabo la voluntad de Dios. Porque Dios es absoluto, eterno y todopoderoso, la realización de Su meta para la creación y para la restauración también es absoluta. Como indica Isaías 46:11, la voluntad de Dios será realizada con seguridad.

Cuando una persona con una misión en la providencia de Dios no cumple su responsabilidad, Dios, después de un periodo de tiempo, restaura el mismo fundamento y las mismas condiciones como antes, y escoge a otra persona para llevar a cabo la misma misión. Precisamente por este motivo, vemos incidentes y acontecimientos semejantes repitiéndose a través de la larga historia de la providencia de Dios, aun después de periodos de dos o cuatro mil años. Esta repetición de un acontecimiento o un periodo semejante puede describirse como un ciclo histórico providencial. (Refiérase al capítulo titulado "Los ciclos históricos en la providencia")

 II. LOS PRINCIPIOS DE LA RESTAURACION

A. La providencia de la restauración y el Mesías

¿Cuáles son los principios específicos de la providencia de Dios para restaurar a la gente caída? El primer hombre y la primera mujer cayeron en el último (tercer) nivel de la etapa de crecimiento, y llegaron a estar bajo el dominio de Satanás. Para restaurar a la gente caída, Dios primero tiene que separarla de Satanás. Lo hace porque mientras la gente permanezca bajo la influencia de Satanás, la meta de la creación no puede realizarse. Para separarnos completamente de Satanás, eliminando todas las bases por las cuales Satanás pueda invadir de nuevo, tenemos que ser purificados del pecado original. El pecado original es la raíz de todas las bases por las cuales Satanás acusa e invade a la gente caída. Sin embargo, este pecado original no puede ser borrado a menos que renazcamos a través del Mesías, quien viene como el Padre Verdadero. Solamente el Mesías puede eliminar el pecado original.

El Mesías, quien es el personaje central indispensable en la providencia de la restauración, es el modelo de una persona verdadera. A través del Mesías, Dios crea individuos verdaderos, así como familias, tribus, naciones y un mundo que realizan el ideal original de la creación.

Sin preparar al mundo, sin embargo. Dios no puede enviar al Mesías. Esta preparación es necesaria porque desde la caída, la humanidad ha servido al señor falso, Satanás. Si el Mesías fuese enviado a la tierra sin la preparación apropiada del ambiente, existe el peligro de que el mundo satánico trataría de eliminarlo. Dentro de la gente mala que está sirviendo al señor falso, Dios primero elige a un individuo para honrarle y obedecerle. Basado en este individuo, Dios crea familias y naciones separadas del lado de Satanás--familias y naciones que entonces pueden servir como un fundamento de fe sobre el cual el Mesías puede venir.

En el comienzo de la providencia de Dios, antes de la venida del Mesías, la gente caída tiene que restaurarse a sí misma simbólicamente al nivel del que habían caído el primer hombre y la primera mujer--el último nivel de la etapa de crecimiento. De esta manera, se establece el fundamento para recibir al Mesías.

Para comenzar este proceso, hay que pasar por un camino de separación de Satanás. Como resultado de este proceso, la gente caída puede recibir al Mesías, quien viene como el Padre Verdadero y puede renacer. A través de este renacimiento, una persona es restaurada a la posición de Adán y Eva antes de la caída. Puesto que el primer hombre y la primera mujer cayeron en el último nivel de la etapa de crecimiento, renacemos en este mismo nivel en el curso de la restauración. Consecuentemente, todavía nos queda por pasar la etapa de perfeccionamiento. Crecemos a través de esta etapa por medio de seguir al Mesías, y alcanzamos finalmente la posición donde realizamos la meta de la creación.

Originalmente, nuestra responsabilidad durante el periodo de crecimiento fue solamente la de seguir el camino del Principio. Sin embargo, como gente caída, tenemos que pasar por dos cursos en nuestro camino hacia la perfección: el primer curso es el camino de la restauración, el cual incluye el curso de separación de Satanás antes de la venida del Mesías, y el renacimiento a través del Mesías; el segundo curso es el camino original del Principio, el cual es el camino que hay que seguir a través de la etapa que queda del periodo de crecimiento, es decir, la etapa de perfeccionamiento. Hacemos esto por medio de seguir al Mesías.

Si Adán y Eva se hubiesen perfeccionado, llegando a ser los Padres Verdaderos y los antepasados verdaderos de la raza humana, sus hijos habrían seguido el camino del Principio bajo la dirección y la protección de sus padres. Después de renacer a través del Mesías, el camino del Principio nos obliga a ser completamente obedientes al Mesías y a depender de él mientras crecemos hacia la perfección, porque el Mesías está en la posición de Padre Verdadero.

B. La restauración a través de la indemnización

¿Cuál es el camino de la restauración que uno tiene que seguir antes de la venida del Mesías? En otras palabras, ¿cuáles son los principios de la providencia de Dios hasta que El envíe al Mesías? Si entendemos lo que incluye la preparación para el Mesías, podemos contestar estas preguntas.

Puesto que el Mesías viene en la posición de Adán (I Corintios 15 :45), él no puede sencillamente aparecer en cualquier momento; puede aparecer solamente cuando la humanidad haya sido restaurada a aquella posición que Adán y Eva habían alcanzado antes de caer--el último nivel de la etapa de crecimiento. Es decir, el Mesías aparecerá solamente cuando exista un fundamento sobre el cual él puede venir en la posición del Adán original sin pecado. No obstante, la gente caída no puede llegar a aquel estado por sí misma, porque todavía tiene el pecado original. Por lo tanto, Dios exige que la gente caída cumpla ciertas condiciones-- condiciones para restaurarse simbólicamente (o "en forma") al último nivel de la etapa de crecimiento.

La meta de la providencia de Dios, antes de la venida del Mesías, es el establecimiento, por parte de la humanidad, del fundamento sobre el cual el Mesías puede aparecer. Así, en el camino de la restauración, nuestra responsabilidad es el establecimiento de este fundamento para recibir al Mesías.

¿Qué significa la restauración a través de la indemnización? Para que se restaure algo a la posición o estado que ha perdido, deben realizarse ciertas condiciones. La realización de estas condiciones es la indemnización de la pérdida de lo original, o la restauración a través de la indemnización.

Debido a la caída, la humanidad perdió su estado y posición originales. Para restaurar aquella posición y estado originales, tiene que cumplir ciertas condiciones. El retorno al estado original por la realización de estas condiciones requeridas, puesto que indemniza la pérdida, se llama la restauración a través de la indemnización. Las condiciones que tienen que realizarse en este proceso se llaman las condiciones de indemnización. La providencia para restaurar la naturaleza original de la gente caída a través de la realización de estas condiciones se llama la providencia de la restauración a través de la indemnización.

Hay que entender las diferentes clases de condiciones de indemnización. La primera clase es la condición de indemnización de igual valor, como aquélla que se encuentra en Exodo 21:23-25:

...si resultare daño, darás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, cardenal por cardenal.

Esto significa que algo o alguien se restaura al estado original por el pago de indemnización de un valor que es idéntico al de la pérdida o el daño.

La segunda clase de condición de indemnización es la condición de indemnización de menor valor. En este caso, el estado original es restaurado por el pago de indemnización de un valor que es menor que el que fue perdido originalmente. Por ejemplo, recibimos el gran beneficio de la resurrección de Jesús por medio de realizar una pequeña condición de indemnización--la de tener fe en la redención a través de la cruz. Otros ejemplos de condiciones de indemnización de menor valor son el bautismo y la sagrada comunión. En el bautismo, realizamos una condición de purificarnos del pecado, y en la sagrada comunión, realizamos una condición de unirnos en espíritu y cuerpo con Cristo.

La tercera clase de condición es la condición de indemnización de mayor valor. Cuando una persona fracasa en realizar su responsabilidad de cumplir una condición de indemnización de menor valor, entonces, para restaurar el estado original, debe realizar una condición de indemnización de mayor valor. Por ejemplo, cuando los israelitas fracasaron en mantener su fe en Dios durante sus cuarenta días de espionaje en Canaán (en tiempos de Moisés), la duración de la condición de indemnización fue aumentada a un año por cada uno de los días originales. En lugar de sufrir por cuarenta días en el desierto, tenían que sufrir por cuarenta años (Números 14:34).

¿Cuál es el método que se usa en realizar una condición de indemnización? Una condición de indemnización es la condición que debe ser realizada para que algo o alguien sea restaurado a su posición o estado original. Una condición de indemnización logra esto porque es la inversión del proceso que llevó a la pérdida de la posición o estado original. Debido a que el primer hombre y la primera mujer fracasaron en realizar su responsabilidad y se apartaron de Dios, sus descendientes, para restaurarse a su posición original ante Dios, han tenido que realizar las condiciones de indemnización requeridas en el camino de la restauración.

C. El fundamento para el Mesías

Dios, por Su gracia, envía al Mesías. La humanidad, para poder recibir al Mesías, tiene que cumplir su responsabilidad de realizar las condiciones de indemnización requeridas.

¿Qué clase de condiciones de indemnización son necesarias para establecer el fundamento para el Mesías? Estas condiciones de indemnización deben invertir el proceso por el cual Adán y Eva perdieron su posición y estado originales, y así debemos entender el proceso por el cual ellos cayeron. ¿Qué es lo que hicieron, y lo que no hicieron, para causar su fracaso en realizar la meta de la creación?

Debido a que Adán y Eva no creyeron en la palabra de Dios, ellos no establecieron el fundamento de fe, y cayeron. Para indemnizar este fracaso de no creer en la palabra de Dios, un individuo caído primero tiene que restaurar el fundamento de fe. Solamente después de cumplir esto, puede recibir al Mesías.

Después de establecer el fundamento de fe, un individuo caído debe entonces restaurar, a través de la indemnización, el fundamento de substancia. Examinemos las razones por las cuales debe establecerse este fundamento. Si Adán y Eva hubiesen establecido el fundamento de fe, ellos se habrían hecho las encarnaciones perfectas de la palabra de Dios . En otras palabras, ellos habrían desarrollado el carácter de individuos perfeccionados, llegando a ser encarnaciones substanciales de la naturaleza invisible de Dios. Esta es la meta final en la creación de la humanidad. Para Adán y Eva, su fe en el mandamiento de Dios de "no comer" era necesaria solamente hasta que se hubieran perfeccionado. El deseo de Dios era que se hiciesen seres que encarnarían Su carácter y se asemejarían a El. Después de realizar esto, ellos habrían podido, con derecho, tener dominio sobre todo el cosmos, incluso sobre los ángeles. Pero debido a que Adán y Eva no basaron su vida sobre una actitud de fe, perdieron la base por la cual podrían encarnar el carácter de Dios y asemejarse a El. En cambio, llegaron a ser dominados por el arcángel Lucifer, quien debería haber sido el servidor de Dios y de ellos. Así, el fundamento para el Mesías que la gente caída debe construir requiere el establecimiento, a través de la indemnización, del fundamento de fe y del fundamento de substancia.

1. El fundamento de fe

¿Cuáles son las condiciones de indemnización que deben realizarse para establecer el fundamento de fe? Para saber lo que son, tenemos que entender en qué fracasaron Adán y Eva. Adán y Eva fracasaron en establecer un fundamento de fe como resultado de no haber tenido fe absoluto en el mandamiento de Dios durante su periodo de crecimiento.

Para indemnizar este fracaso, en primer lugar, debe de existir un personaje central que pueda estar en la posición de Adán para restaurar el fundamento de fe. En segundo lugar, para indemnizar y restaurar el fracaso de Adán y Eva en observar el mandamiento de Dios, el personaje central debe hacer una ofrenda requerida con fe absoluta. En tercer lugar, Adán y Eva no pasaron por el periodo de crecimiento de acuerdo con la voluntad de Dios, fracasando así en realizar la condición de demostrar la fe. En otras palabras, ellos no pasaron correctamente por el periodo en el cual deberían llevar a cabo su responsabilidad--la de vivir de acuerdo con la voluntad de Dios. Como resultado, para restaurar este periodo de crecimiento incumplido, se hizo necesario un periodo de tiempo de indemnización numéricamente determinado. Este periodo se llama el periodo matemático de indemnización.

El fundamento de fe es la relación vertical absoluta que debemos establecer con Dios. Puesto que la relación vertical entre la humanidad y Dios fue cortada por la falta de fe hacia Dios del primer hombre y la primera mujer, la condición requerida para indemnizar y restaurar este fracaso se llama el fundamento de fe. A través de la historia, los grandes hombres de Dios tales como Abel, Noe, Abraham e lsaac tenían que demostrar una fe absoluta, porque ellos eran los individuos responsables de restaurar a través de la indemnización el fundamento de fe.

2. El fundamento de substancia

¿Cuál es la condición de indemnización necesaria para restaurar el fundamento de substancia? Si sobre la base de su fundamento de fe, Adán y Eva se hubieran perfeccionado como hijos verdaderos de Dios, habrían sido las perfectas encarnaciones de la palabra de Dios y las encarnaciones substanciales del carácter del Dios invisible. Si esto hubiese ocurrido, habríamos tenido dominio sobre todas las cosas incluso sobre los ángeles, realizando así la tercera bendición de Dios. Una relación de acuerdo con el Principio se habría establecido entre la humanidad y todas las cosas, incluso los ángeles.

Adán y Eva nunca establecieron el fundamento de fe y, en consecuencia, tampoco establecieron el fundamento de substancia. En cambio, ellos fueron contaminados por la naturaleza caída, y terminaron por ser dominados por el arcángel.

Para establecer el fundamento de substancia, hay que realizar la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída, y restaurar el orden horizontal correcto que fue roto. Se hace esto por medio de invertir el proceso a través del cual la humanidad adquirió la naturaleza caída.

Específicamente, ¿qué es lo que se debe hacer para borrar la naturaleza caída? El primer factor en el proceso de la caída del arcángel consistió en su fracaso en amar a Adán, quien estaba recibiendo más amor de Dios. La gente caída heredó esta naturaleza caída de "no tomar el mismo punto de vista de Dios". Para borrar este aspecto de la naturaleza caída, una persona en la posición del arcángel debe amar a otra persona en la posición de Adán, tomando de tal modo el mismo punto de vista que Dios.

El segundo factor en el proceso de la caída del arcángel fue que no quiso recibir el amor de Dios a través de Adán, quien estaba más cerca de Dios. En cambio, el arcángel intentó tomar la posición de Adán, y él cayó dando origen a la naturaleza caída de "abandonar la posición propia". Para borrar este aspecto de la naturaleza caída, una persona en la posición del arcángel debe recibir el amor de Dios a través de otra persona en la posición de Adán, manteniendo así su propia posición.

El tercer factor en el proceso de la caída fue que el arcángel dominó a Adán y Eva, en lugar de someterse a ellos. De esto vino la naturaleza caída de "invertir el orden de dominio". Para borrar este aspecto de la naturaleza caída, una persona en la posición del arcángel debe obedecer y someterse a otra persona en la posición de Adán, estableciendo de tal modo el orden correcto de dominio.

La voluntad buena de "no comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal" debería haber sido recibido de Dios por Adán, de Adán por Eva, y de Eva por el arcángel, multiplicando así la bondad. Sin embargo, en lugar de multiplicarse la bondad, Eva aceptó del arcángel la idea de que podría comer el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, y Adán aceptó aquella dirección de Eva, multiplicando de tal modo la voluntad para el mal y causándoles la caída. Así que, el aspecto final de la naturaleza caída fue creado--la naturaleza de "multiplicar el pecado". Para borrar este aspecto de la naturaleza caída, una persona en la posición del arcángel debe recibir la voluntad correcta de otra persona en la posición de Adán, restaurando así la naturaleza que multiplica la voluntad del bien.

Cuando se realizan todas estas condiciones, se cumple la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída. Esto constituye el fundamento de substancia. Al restaurar por medio de la indemnización el fundamento de fe y el fundamento de substancia, se establece el fundamento para el Mesías. Sobre este fundamento solamente, la gente caída puede recibir al Mesías.

Por lo dicho, podemos entender que la historia de la humanidad es la historia providencial en la cual Dios, incitándonos a cumplir nuestra responsabilidad, nos lleva a prepararnos para recibir al Mesías. Cuando terminemos esta preparación, Dios enviará al Mesías y concluirá Su providencia de la restauración.

Esta interpretación de la historia, basada en los Principios de la providencia de Dios de la restauración, se llama la historia vista como restauración, o la historia vista como unificación. Ahora examinemos la historia central dentro de la providencia de Dios de la restauración.

D. La historia central y la historia periférica en la providencia de la restauración

A través de Su providencia de la restauración, Dios busca la salvación de toda la humanidad. Sus métodos para realizar la providencia han variado un poco según las diferentes historias, tradiciones, antecedentes culturales y condiciones de vida de la gente con quien El ha estado trabajando. Sin embargo, Dios lleva a cabo una providencia modelo a través de una nación central especifica, y la historia de aquella nación se llama la historia central. Deseando salvar a la gente de todo el mundo, Dios también obra Su providencia en otras naciones, y las historias de aquellas naciones se llama la historia periférica. En algún punto en Su providencia, Dios tiene el propósito de juntar todas estas historias periféricas con la historia central, para que toda la humanidad pueda recibir el beneficio de la salvación.

Como se puede ver en el Antiguo Testamento, Dios tenía que pasar por muchas dificultades en el proceso de la restauración antes de encontrar una nación central. Según el registro bíblico, parece que una vez que Dios estableció a Israel como la nación central, El trabajó únicamente a través de aquella nación. Y es verdad que el entrenamiento que los israelitas recibieron de Dios era muy estricto y especial, y que ellos recibieron bendiciones especiales que no se pueden encontrar entre otras gentes. No obstante, Jesús no introdujo a Dios como el Dios de los judíos, sino como el Dios de todas las naciones. Esto está indicado claramente en Juan 3:16, en que dijo Jesús:

"Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna".

Esto significa que cualquier persona puede ser conectada a la providencia central de Dios, incluso aquéllas que vienen de las naciones que son una parte de la historia periférica.

Cuando estudiamos la Biblia, vemos que Dios se ha concentrado en educar a un individuo central, y a una familia, una tribu y una nación específicas, para que se hagan cargo de Su providencia modelo . No obstante, El también ha guiado las providencias periféricas hasta el día en que El conectará al Mesías a todos los demás individuos, familias, tribus y naciones.

Juan el Bautista, también, enseñó que la salvación estaba al alcance de todos. Algunos israelitas, quienes no tenían una fe sincera, con arrogancia se jactaban de ser la única gente elegida de Dios. Juan los castigó, diciendo:

"...y no creáis que basta con decir en vuestro interior, "tenemos por padre a Abraham"; porque os digo que puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham" (Mateo 3:9)

La providencia central de Dios de preparación para el Mesías está claramente demostrada en el Antiguo Testamento. En el comienzo mismo, la providencia de Dios para la familia de Adán se frustró porque Caín mató a Abel. Diez generaciones más tarde, Dios intentó realizar Su voluntad en la familia de Noé. Pero debido a la falta de fe y al fracaso del segundo hijo de Noé, Cam, el fundamento familiar para el Mesías no fue establecido. Sólo en tiempos de las familias de Abraham y Jacob, el fundamento para el Mesías se estableció (véase el capitulo 11). Teniendo como base la familia de Jacob, Dios pudo formar a los israelitas como la gente elegida. La providencia de Dios para los israelitas era la de preparar la base de fe para la venida del Mesías, y El hizo que ellos establecieran el fundamento nacional para el Mesías. Como ya se explicó en detalle en "La misión del Mesías", los israelitas fracasaron en establecer el fundamento nacional para el Mesías, y terminaron por cometer el error histórico de no creer en el Mesías.

Jesús prometió una Segunda Venida. Debe de haber una preparación en la tierra para la Segunda Venida, semejante a aquélla hecha para la primera. Los últimos dos mil años de la historia cristiana han tenido un propósito central--el de establecer un fundamento mundial para la Segunda Venida del Mesías. Desde el punto de vista de la preparación del fundamento para el Mesías, la historia de Israel antes de la venida de Jesús y la historia del cristianismo después de Jesús, son la materia principal de la historia de la providencia de la restauración.

Observando la historia de este modo, podemos comenzar a entender el significado de los acontecimientos en la historia de la gente judía, como están registrados en el Antiguo Testamento. Esta historia no es meramente la historia de una nación en particular, sino que más bien, es la historia modelo a través de la cual Dios ha obrado Su providencia de la salvación. La historia de la gente judía, centrada en el judaísmo, y la historia del Occidente, centrada en el cristianismo, juntas son el documento más claro de la providencia de Dios. Asombrosamente, podemos ver una fórmula consistente que se aplica a través de estas dos historias.

Consideremos la importancia de la religión en la providencia de Dios. La meta de Dios para la creación se realiza a través de las tres bendiciones. Primero, cada individuo debe perfeccionarse. Solamente después de lograr esto, debe establecer una familia ideal, un mundo ideal y condiciones de vida ideales. Consecuentemente, el primer objetivo en la providencia de Dios de la restauración no es la restauración de las instituciones sociales ni de las condiciones de vida, es la restauración de la gente.

La religión trata del desarrollo interior, o espiritual, de cada persona. Guiando la mente y el espíritu, la religión nos conduce hacia la meta de la restauración y hacia la realización de las tres bendiciones. Así, desde el punto de vista providencial, la historia de la religión es la historia central de la providencia de Dios. Las otras historias, tales como las historias del desarrollo de la política, de la economía, de la ciencia, y de la cultura, pueden ser consideradas como periféricas.

 III. EL CURSO DE LA PROVIDENCIA DE DIOS DE LA RESTAURACION

A la luz de lo que hemos tratado, resumamos la historia humana desde Adán hasta el presente. El curso entero de la providencia puede dividirse en tres eras, de aproximadamente dos mil años cada una:

1. La era desde Adán hasta Abraham;

2. La era desde Abraham hasta Jesús;

3. La era desde Jesús hasta la Segunda Venida.

El periodo después de la Segunda Venida es la nueva era en la cual el ideal de Dios será realizado en su totalidad, en la tierra y en el mundo espiritual.

Ahora examinemos el contenido de la providencia para cada era desde cinco diferentes puntos de vista. En primer lugar, las eras pueden ser vistas desde el punto de vista de la palabra de Dios para la recreación.

1. Durante la era desde Adán hasta Abraham, la gente todavía no podía recibir la palabra de Dios, a través de la cual debe llevarse a cabo la providencia de la restauración. Según la instrucción de Dios, la gente hizo ofrendas. Esto fue necesario para preparar el fundamento para recibir la palabra de Dios. Así, este periodo se llama la era providencial del fundamento para la palabra.

2. La era desde Abraham hasta Jesús se llama la era del Antiguo Testamento y la etapa de formación en la historia de la restauración.

3. La era desde Jesús hasta la Segunda Venida se llama la era del Nuevo Testamento y la etapa de crecimiento en la historia de la restauración.

4. El tiempo después de la Segunda Venida se llama la era del Testamento Cumplido y la etapa de perfeccionamiento en la historia de la restauración.

En segundo lugar, las eras pueden ser divididas desde el punto de vista de la providencia de la resurrección. Como ya se explicó en el capitulo denominado "Resurrección", la historia providencial puede dividirse así:

1. La era desde Adán hasta Abraham es la era providencial del fundamento para la resurrección.

2. La era desde Abraham hasta Jesús es la era providencial de la resurrección en la etapa de formación.

3. La era desde Jesús hasta la Segunda Venida es la era providencial de la resurrección en la etapa de crecimiento.

4. El tiempo después de la Segunda Venida es la era providencial de la resurrección en la etapa de perfeccionamiento.

En tercer lugar, las eras de fe pueden ser divididas desde el punto de vista de la restauración a través de la indemnización.

1. El periodo de dos mil años desde Adán hasta Abraham fue invadido por Satanás, pero también una victoria fue ganada a través de la familia de Abraham. Basado en esta victoria, un fundamento para comenzar el periodo de la restauración a través de la indemnización fue establecido. Por lo tanto, este periodo se llama la era providencial del fundamento para la restauración a través de la indemnización.

2. La era desde Abraham hasta Jesús es la era providencial de la restauración a través de la indemnización.

3. La era desde Jesús hasta la Segunda Venida fue una edad en que la providencia de Dios se alargó. Debido a la falta de fe de la gente elegida, la providencia que debería haberse realizado en la Primera Venida fue prolongada hasta la Segunda Venida. Así, este periodo se llama la era providencial de la prolongación de la restauración a través de la indemnización. El tiempo después de la Segunda Venida es la era providencial para el cumplimiento de la restauración.

En cuarto lugar, las eras pueden ser divididas desde el punto de vista del nivel del fundamento para el Mesías.

1. En la era desde Adán hasta Abraham, la providencia de Dios de preparar el fundamento para el Mesías se basó en la familia. Por lo tanto, este periodo se llama la era providencial del fundamento familiar para el Mesías.

2. La era desde Abraham hasta Jesús es la era providencial del fundamento nacional para el Mesías.

3. La era desde Jesús hasta la Segunda Venida es la era providencial del fundamento mundial para el Mesías.

4. El tiempo que comienza con la Segunda Venida es la era providencial del fundamento cósmico--incluyendo el mundo físico y el mundo espiritual-- para el Mesías.

Finalmente, las eras pueden ser divididas según los ciclos históricos providenciales.

1. Durante la era desde Adán hasta Abraham, la gente establecía su fe ante Dios a través de ofrendas simbólicas; así este periodo se llama la era providencial en símbolo.

2. Durante la era desde Abraham hasta Jesús, la gente demostraba su fe en Dios por medio de ofrecer cosas en forma de imagen--cosas como el tabernáculo y el templo. Estos representaban la imagen del ser humano verdadero, lo que se perdió a través de la caída. Este periodo se llama la era providencial en imagen.

3. Desde el tiempo de Jesús hasta la Segunda Venida, la gente demostraba su fe a través de su creencia en Jesús, el templo substancial. Este periodo, por lo tanto, se llama la era providencial en substancia.

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