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CAPITULO NUEVE

LA FAMILIA DE ADÁN EN LA PROVIDENCIA DE LA RESTAURACIÓN



 El plan de Dios para restaurar y salvar a la humanidad a través del Mesías existió desde el momento en que ocurrió la caída. Así, Su providencia para establecer el fundamento para el Mesías comenzó con la familia de Adán.

 I. EL FUNDAMENTO DE FE

En realidad, fue Adán quien cometió el pecado original, y no sus hijos Cain y Abel, y por eso, Adán debería haber sido el responsable de restaurar el fundamento de fe. Para establecer este fundamento de fe, Adán debería haber hecho correctamente la ofrenda requerida ante Dios.

A. La separación para la ofrenda

Sin embargo, en la Biblia no hay ningún testimonio de que Adán ofreció un sacrificio. Las ofrendas fueron hechas por Caín y Abel. ¿Por qué fueron hechas por ellos, y no por Adán?

Según "Los Principios de la creación", Adán y Eva fueron creados para relacionarse con un solo señor. Dios no podría realizar una providencia a través de una persona quien tenía una relación con dos señores. Como ya fue explicado en los capítulos anteriores, Adán fue creado por Dios, pero llegó a ser del linaje de Satanás. Estaba en una posición intermedia, relacionándose con Dios y con Satanás. Era una encarnación del mal tanto como del bien. Si Dios intentara tratar directamente con Adán y su ofrenda, Satanás también intentaría tratar con Adán y su ofrenda, puesto que Adán era de su linaje. Si esto hubiese ocurrido, Adán habría estado en la posición de tratar con dos señores, y ésta es una posición fuera del Principio. Por eso, Dios no podría realizar Su providencia a través de Adán.

La única alternativa que tenía Dios fue la de separar en dos seres las dos naturalezas contradictorias del bien y del mal que estaban encarnadas en Adán. Hacia este fin, Dios estableció que uno de los dos hijos representara al bien y el otro al mal. Les puso en posiciones diferentes, en las cuales el uno trataba con Dios y el otro con Satanás, y les hizo ofrecer sacrificios a ambos, ya que cada uno de ellos estaba relacionado con un solo señor.

B. El segundo hijo en la providencia de Dios

Los dos hermanos, Caín y Abel, eran hijos de Adán. Entonces, ¿cuál de los dos debería representar al bien, tratando con Dios, y cuál debería representar al mal, tratando con Satanás? Ambos, Caín y Abel, también eran hijos de Eva, quien fue responsable de la caída, y eran el fruto del amor ilícito de ella. Así, las posiciones de Caín y Abel fueron decididas basadas en el proceso de la caída de Eva.

Eva estaba involucrada en dos actos caídos de amor (fornicación). El primero fue su relación con el arcángel, la cual fue la causa de la caída espiritual. El segundo fue su relación con Adán, la cual fue la causa de la caída física. Ambos actos caídos fueron pecaminosos, pero si consideramos cuál de los dos estaba "más cerca" del Principio, y así fácilmente perdonable a la vista de Dios, tenemos que decir que el segundo acto caído era más fácilmente perdonable. El primer acto caído fue motivado por el deseo excesivo de Eva de tener aquello que era prematuro para disfrutar; fue motivado por su deseo de tener sus ojos abiertos y ser "como dioses" (Génesis 3:7), antes de madurar. También, el primer acto caído de Eva fue con el arcángel, quien, según el Principio, nunca debería haber sido su esposo. En cambio, el segundo acto caído fue motivado por el deseo de Eva de retornar al lado de Dios después de darse cuenta de la naturaleza ilícita de su primer acto. Aunque fue cometido antes del tiempo que Dios había establecido, fue una relación con Adán, quien, en el plan de Dios, finalmente habría sido su esposo.

Cain y Abel, como fruto del amor ilícito de Eva, fueron puestos por Dios en posiciones representando el mal y el bien, basado en los dos actos de fornicación de ella. Caín, como el primer fruto de la caída, representaba el primer acto caído de Eva--su relación con el arcángel--y así fue puesto en la posición de tratar con Satanás.

Satanás se apoderó de la creación de Dios antes que Dios. Debido a que Satanás es un ser fuera del Principio, él causó un mundo del seudo Principio antes de que Dios pudiera realizar un mundo del Principio. Para comenzar Su providencia, Dios puso al primer hijo, quien simbolizó el primer acto caído, en el lado de Satanás, y al segundo hijo, quien simbolizó el segundo acto caído, en Su propio lado. Como una advertencia, Dios le dijo a Caín:

"¿Por qué andas irritado, y por qué se ha abatido tu rostro? ¿No es cierto que si obras bien podrás alzarlo? Mas, si no obras bien, a la puerta está el pecado acechando como fiera que te codicia, y a quien tienes que dominar." (Génesis 4:6-7)

Esto indica que Caín estaba en la posición de tener que tratar con Satanás.

Cuando los israelitas huyeron de Egipto, Dios golpeó a todos los primogénitos de los egipcios y también de sus ganados (Exodo 12:29). También, la Biblia dice que Dios "amó" al segundo hijo, Jacob, y "odió" al primero, Esaú, aún mientras estaban en el vientre de su madre (Romanos 9:13). Cuando Jacob bendijo a sus nietos Efraim y Manasés, cruzó las manos para que la derecha posase sobre la cabeza de Efraím, el segundo hijo (Génesis 48:14). Cada uno de estos casos es un ejemplo de cómo Dios puso al segundo hijo en la posición preferida.

Basado en este principio, Dios les puso a Caín y Abel en posiciones en las cuales cada uno podría tratar con un solo señor, y luego les hizo a cada uno hacer una ofrenda. Dios podía aceptar la ofrenda de Abel (Génesis 4:4) porque él estaba en una posición de tratar con Dios y había hecho la ofrenda de una manera aceptable (Hebreos 11:4). A través de esta ofrenda aceptable, el fundamento de fe fue establecido en la familia de Adán por el segundo hijo, quien lo hizo en lugar de Adán.

Dios no rechazó la ofrenda de Caín porque odiara a Caín, ni fue la intención de Dios condenarlo para siempre. Sin embargo, debido a que Caín estaba colocado en la posición de tratar solamente con Satanás, Dios no podía trabajar con él a menos que realizara una condición de indemnización por la cual pudiera alejarse de su posición en el lado de Satanás. La condición de indemnización que tenía que ser realizada por Caín se llama la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída.

 II. EL FUNDAMENTO DE SUBSTANCIA

Para que la familia de Adán estableciera un fundamento de substancia, Caín tenía que cumplir la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída. Si lo hubiera hecho, Dios alegremente habría podido aceptar su ofrenda.

Puesto que Caín representaba el lado de Satanás, no podía estar en la posición de objeto a Dios, quien es el sujeto del bien. Caín, cumpliendo la condición necesaria para borrar la naturaleza caída, volvería a la posición donde Dios podría tratar con él. ¿Cómo debería cumplirse esta condición de indemnización para borrar la naturaleza caída?

El primer hombre y la primera mujer heredaron su naturaleza caída a través de su relación con el arcángel. Para establecer la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída, el proceso de la caída debe invertirse simbólicamente.

El arcángel, quien fue creado en una posición menos cerca de Dios que Adán, debería haber amado a Adán como lo hacía Dios, tomando así el mismo punto de vista que Dios. El debería haberse relacionado con Dios, teniendo a Adán como su mediador. Siguiendo el camino celestial de humillarse ante Adán y obedecerle, debería haberse perfeccionado. Pero el arcángel no lo hizo. Para cumplir la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída, hay que invertir este fracaso.

Después que Abel hizo su ofrenda, Caín fue puesto en la posición del arcángel y Abel, en la de Adán. Desde estas posiciones, la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída habría podido cumplirse si Caín amaba a Abel, le obedecía, y se humillaba ante él. Haciendo esto, él habría podido acercarse más a Dios. Pero, en cambio, Caín mató a Abel, repitiendo el proceso de la caída del arcángel. Esto no fue sencillamente el crimen de un hermano mayor matando a su hermano menor; significó que el lado satánico había golpeado al lado de Dios, que los esfuerzos de Dios de separar el bien y el mal en la familia de Adán habían sido frustrados y que el lado de la bondad había sido perdido.

Lo que Caín debería haber cumplido era la condición básica de indemnización que se le requiere a cualquiera que esté en una posición distante de Dios, para acercarse más a El. Dentro de cada persona, la mente dirigida hacia la bondad (Romanos 7:22) está en la posición de Abel, y el cuerpo, que tiende a servir "la ley del pecado" (Romanos 7:25), está en la posición de Caín. Un individuo puede llegar a ser bueno solamente cuando el cuerpo es subyugado por la mente y la obedece. Pero en la realidad de la vida de un individuo caído, el cuerpo repetidamente se rebela contra la dirección de la mente, actuando como hizo Caín al matar a Abel, y fomentando así la base del mal dentro del individuo.

Como gente caída, estamos en la posición de Caín en relación con el Mesías. Por lo tanto, por medio de amarle, servirle, obedecerle y humillarnos ante él, alcanzamos la salvación por su mediación (Juan 14:6, I Timoteo 2:5). Como Jeremías 17:9 nos dice, el corazón del hombre "...es lo más retorcido; no tiene arreglo..." Durante la era del Antiguo Testamento, para llegar a Dios, la gente caída tenía que pasar por la mediación de las cosas de la creación, las cuales estaban en la posición de Abel en relación con ella. Es según este principio que Dios, en Su providencia, ha exigido a la gente que haga ofrendas.

Como se explicó anteriormente, el fundamento sobre el cual el Mesías puede venir consiste en un fundamento de fe y un fundamento de substancia. En la familia de Adán, se estableció un fundamento de fe con éxito porque Abel hizo una ofrenda que Dios pudo aceptar. Por el éxito de su ofrenda, Abel se calificó para ser el personaje central para el fundamento de substancia. Pero Caín mató a Abel y la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída no fue establecida. Así que, tampoco fueron establecidos el fundamento de substancia, ni el fundamento para el Mesías, y la providencia de Dios no pudo realizarse en la familia de Adán.

 III. EL FUNDAMENTO PARA EL MESÍAS

Si Caín hubiese cumplido la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída, humillándose ante Abel y obedeciéndole, el fundamento de substancia se habría establecido en la familia de Adán. Esto, junto con el fundamento de fe establecido por Abel, habría constituido el fundamento para el Mesías. En otras palabras, si Abel hubiese cumplido la condición necesaria de indemnización, restaurando la relación vertical con Dios, habría establecido el fundamento de fe. Si Caín hubiese restaurado el orden horizontal correcto con Abel, el fundamento de substancia se habría establecido. Estos dos fundamentos juntos habrían constituido el fundamento para el Mesías y el Mesías habría podido venir sobre este fundamento.

En aquella etapa de la historia humana, la providencia de Dios estaba en el nivel de familia. Si Abel y Caín hubiesen establecido el fundamento para el Mesías, habría sido en el nivel familiar. Sobre tal fundamento, la familia de Adán habría recibido al Mesías y habría renacido a través de él. De este modo, ellos habrían sido restaurados como la familia ideal que Dios deseó originalmente, y una historia enteramente nueva habría comenzado.

Pero Caín mató a Abel, y la providencia de Dios para la familia de Adán fue frustrada. No obstante, la voluntad de Dios de salvar a la humanidad es absoluto e incambiable. Cuando Dios no puede continuar Su obra a través de una persona quien no cumple su responsabilidad, elige a otra de entre los descendientes de aquella persona para continuar con Su providencia.

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