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INTRODUCCIÓN



 Estamos entrando en una nueva era. Vivimos en una época de rápida transición. Muchos cambios están ocurriendo en los individuos, en las familias, en la sociedad, en las naciones y en el mundo. Es natural que, entre la gente de conciencia, surgirían preocupaciones acerca de la dirección hacia donde se dirigen estos cambios, y que se sentiría que aún es necesario un cambio más fundamental.

El Principio, el cual está bosquejado en este tomo, es una visión y una guía que ofrece esperanza a aquéllos que quieren encontrar la esencia de la vida y la manera de vivir correctamente. Todos nosotros, en algún momento, nos hemos hecho preguntas fundamentales acerca de Dios, de nosotros mismos, y del mundo. Con alguna frecuencia, también, nos hemos preguntado cuál será nuestro futuro. Tales preguntas son comunes en todas las personas. Sin embargo, las respuestas que hasta ahora se han encontrado, han sido insuficientes. Para responder a estos interrogantes, hay que considerarlos desde una nueva perspectiva, la cual nos dará las soluciones que puedan satisfacer a todos. Este libro, El Principio, esquema general, está dirigido hacia este propósito.

El Principio es la enseñanza revelada por Dios al Reverendo Sun Myung Moon. El Reverendo Moon no estudió la teología ni la filosofía en la escuela, ni con ningún profesor, sino que Dios lo eligió a él para expresar Su Voluntad. Pero la revelación de Dios no viene de arriba tan fácilmente como el agua que cae de una catarata, ni es dada en una sola entrega. Tiene ciertas etapas y, para su desenvolvimiento, es esencial que nosotros le respondamos a El de una manera apropiada.

Sun Myung Moon fue llamado por Dios la primera vez cuando él tenía 16 años de edad. El deambuló a través del mundo invisible (espiritual), que es el mundo de la causa, procurando resolver todas las preguntas fundamentales acerca de la vida y del universo. Tuvo que superar tremendos obstáculos en el mundo espiritual. En su búsqueda de la verdad, anduvo por un sendero de sufrimiento y libró una batalla sangrienta contra las fuerzas de Satanás. Solamente Dios conoce realmente la clase de camino que él atravesó. Se comunicó libremente con Jesús y con los santos en el paraíso. En su comunicación espiritual con Dios, Sun Myung Moon recibió revelaciones acerca de los aspectos fundamentales de la voluntad de Dios para la vida humana.

Para sistematizar y enseñar este conocimiento, él tuvo que pasar innumerables horas en oración y en el estudio de la Biblia. En el año 1950, comenzó a enseñar formalmente las partes más importantes del Principio a sus discípulos. No obstante, una gran parte del Principio recibido por el Reverendo Moon está todavía sin publicar. Otros aspectos de la revelación del Principio serán comunicados de acuerdo al progreso de la providencia y al desarrollo del fundamento en la tierra.

Dos textos, titulados Wol-li Hae-sul (explicación del Principio) (Seúl, Corea: Segye Kidokyo Tongil Shillyong Hyophwe, 1957; sin traducir) y Wol-li Kang-ron (discurso sobre el Principio) (Seúl, Corea: Segye Kidakyo Tongil Shillyong Hyophwe, 1966; publicado en inglés como Divine Principle, Washington, D.C.: HSA-UWC, 1973) han sido usados como la doctrina oficial de la Iglesia de Unificación. Fueron escritos por Hyo Won Eu, el primer presidente de la Iglesia de Unificación de Corea, quien sirvió al Reverendo Moon en los primeros años de su ministerio y quien fue instruido directamente por él.

A petición del Reverendo Moon, este libro, El Principio, esquema general, el cual está basado en el Wol-li Kang-ron, tiene el propósito de ayudar a los lectores a entender el Principio y servir como esquema de las conferencias. Yo (este texto fue escrito en coreano por Chung Hwan Kwak) estudié y enseñé el Principio por más de veinte años bajo la guía del Reverendo Moon. Sin embargo, aún carezco de una comprensión completa del Principio y de la habilidad para expresarlo perfectamente. Por no querer disminuir el precioso valor del Principio en sí mismo, he escrito este libro con oración. Si hay alguna confusión en la forma en que explico el Principio, toda la responsabilidad es mía.

Según el Principio, Dios es el origen del amor y del corazón. El motivo de Dios para crear es la realización de Su ideal de amor, y la realización de este ideal es la meta de la creación. En el mundo en el cual el ideal de Dios es realizado, la humanidad y todas las cosas tienen el destino de vivir en felicidad y en armonía, con el amor de Dios como la fuente de su vida y su alegría. El mundo en el cual la esfera del amor ideal de Dios es completa, es el reino de los cielos.

Dios nos creó en la tierra, y no en el cielo. El ideal de Dios, realizado en la tierra, es llamado el reino de los cielos en la tierra. Nosotros, como los hijos de Dios, fuimos creados para vivir en este reino de Dios en la tierra. Al dejar nuestro cuerpo físico, nuestro espíritu entraría al reino de Dios en el mundo espiritual, donde viviríamos eternamente. (La relación entre estos dos mundos sería semejante a aquélla entre la mente y el cuerpo en un ser humano.) El reino de los cielos, sea en la tierra o en el cielo, es el lugar donde un individuo quien ha experimentado completamente el amor de Dios, viviría en felicidad eternamente, en una relación ideal de amor con Dios y con otras personas. En el mundo ideal del amor de Dios, no podría haber pecado, mal, injusticia ni restricción.

Pero el primer hombre y la primera mujer abandonaron la dimensión del amor de Dios. No cumplieron su responsabilidad de vivir según la palabra de Dios, y como resultado no se perfeccionaron. Esto fue la caída, y su resultado fue que el pecado y el mal entraron al mundo, y el infierno, que es la dimensión fuera del amor de Dios, llegó a existir.

¿Podría Dios abandonar a este mundo lleno de pecado, injusticia y sufrimiento? No, nunca podría hacerlo. Como El dijo en Isaías 46:11: "Tal como lo he dicho, así se cumplirá; como lo he planeado, así lo haré". Dios, con toda seguridad, nos restaurará para que lleguemos a realizar las bendiciones que El nos dio después de la creación (Génesis 1:28). Hacia este fin, Dios ha estado trabajando continuamente para nuestra salvación. Esta obra se llama la providencia de la restauración, a través de la cual El establecerá por fin Su reino ideal del amor, lo cual fue Su propósito original cuando creó al mundo.

Dios es un Dios vivo y activo. Tanto a través de la historia como en la mente de las personas, la providencia activa de Dios ha dejado su huella. Si el objeto de este Dios vivo es la humanidad, ¿cómo ha actuado ésta a través de la historia? En cada época de la historia, Dios ha tenido que tratar con ella, según su estado espiritual e intelectual. ¿Han permanecido las personas de la humanidad iguales internamente, o han progresado y mejorado constantemente? Si no hubiésemos caído, habríamos reflejado el carácter (Juan 14:20) y la perfección (Mateo 5:48) de Dios, y así Dios habría podido relacionarse directamente con nosotros. Sin embargo, Adán y Eva, nuestros primeros antepasados, cayeron y se hicieron la encarnación del pecado y del mal, en lugar de llegar a ser las personas que Dios había previsto originalmente. Como resultado de la caída, la espiritualidad y el intelecto humanos fueron reducidos a un nivel muy bajo.

A través de la providencia de Dios de la restauración, sin embargo, la espiritualidad y el intelecto de la gente caída se han desarrollado gradualmente. A médida que los niveles espirituales e intelectuales humanos se iban desarrollando en cada época, Dios podia revisar los medios de educar a la gente y de relacionarse con ella. Por ejemplo, en el tiempo de Abraham, cuando la espiritualidad y el intelecto humanos eran rnuy bajos, Dios tuvo que hacer que la gente se aproximara a El a través del ofrecimiento de sacrificios. La gente de aquella época estaba demasiado inmadura para responder a leyes y mandamientos. Algunos siglos más tarde, en el tiempo de Abraham, cuando la espiritualidad y el intelecto humanos eran muy bajos, Dios tuvo que hacer que la gente se aproximara a El a través del ofrecimiento de sacrificios. La gente de aquella época estaba demasiado inmadura para responder a leyes y mandamientos. Algunos siglos más tarde, en el tiempo de Moisés, Dios llevó a cabo Su providencia a través de la ley. En el tiempo de Jesús, en lugar de repetir la misma providencia a través de leyes o mandamientos, Dios obró de una manera nueva para llevar a la gente más cerca de El. Relacionándose con ellos en un nivel apropiado a su espiritualidad durante aquella época, les dio el Evangelio.

El hecho de que la gente judía, que tan devotamente creía en Dios, no reconoció a Su hijo, Jesús, como el salvador, es un punto crítico en la providencia de la restauración. ¿Por qué la gente judía no pudo reconocerlo? En aquel tiempo, la gente de Israel estaba siguiendo a Dios mediante la observación de la ley. Pero después de enviar a Su hijo lesús, Dios quería comenzar a aproximarse a la gente a través de él, por medio de la nueva providencia del Evangelio. A la luz de estos hechos históricos, podemos ver que Dios, según el nivel del desarrollo espiritual e intelectual de la humanidad, siempre ha adoptado el método más apropiado para comunicarse con ella. Los objetos del Dios vivo y de Su providencia no son fósiles, sino que son personas vivas y muy activas.

Entonces, ¿cuál es el enfoque actual de la providencia de Dios? No son las personas de la época de Jesús, ni las personas del tiempo de Moisés, ni la gente primitiva de los tiempos anteriores. Es la gente contemporánea, la cual vive aquí en la tierra actualmente. Pero no podemos negar que hoy en día muchos de los jóvenes no tienen interés en las iglesias, y que las personas en general están abandonándolas. La gente de hoy, con su orientación racional y cientifica, exige un entendimiento más claro y profundo de la verdad, así como una explicación de las aparentes contradicciones en las enseñanzas y prácticas religiosas, antes de emprender un modo religioso de vivir. Como hemos visto a través del proceso histórico de la restauración de Dios, Dios está vivo y nunca ha dejado de trabajar. Por eso, sabemos que El le dará a la gente contemporánea una nueva expresión de la verdad, la cual podrá conducirnos a la salvación y a una nueva era.

Al examiner la Biblia, surgen muchas preguntas difíciles. Por ejemplo, ¿cuál es la relación apropiada entre Dios, Jesús, y nosotros? ¿Cuál es el entendimiento correcto de la resurrección y de los últimos días? ¿Por qué debe volver Jesús? ¿Cuándo y cómo volverá? Las respuestas a todas estas preguntas han sido dadas a través de parábolas y símbolos, pero aun éstos tienen que ser explicados más claramente.

Leemos en Juan 16:25 que Jesus dijo: "Os he dicho todo esto en parábolas. Se acerca la hora en que ya no os hablaré en parábolas, sino que con toda claridad os hablaré acerca del Padre". En Juan 16:12-13, leemos que él dijo también: "Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga él, el Espiritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir". Y en el Apocalipsis 10:11, leemos: "Tienes que profetizar otra vez contra muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes". Cada uno de estos pasajes indica que en los últimos días una nueva expresión de la verdad será dada.

Debido a que la revelación que recibiremos será nueva, habrá aspectos que no serán entendidos desde el punto de vista de la doctrina convencional y la tradición. De la misma manera, aunque las enseñanzas de Jesús se basaron en el Antiguo Testamento, la gente de su época estaba ligada a una interpretación tan literal del Antiguo Testamento que ellos no pudieron entender a Jesús. Fue por esta razón que Jesús dijo que "el vino nuevo debe echarse en pellejos nuevos" (Lucas 5:38), lo cual significa que ellos debían renovarse si querían recibir las nuevas palabras.

Sabemos que Dios obró a través de Noé y Abraham, y que habló por Moisés y Jesús. Puesto que este mismo Dios vive hoy, ¿sería acaso El incapaz de dar una nueva revelación? La Iglesia no necesita otra interpretación humana de la Biblia. Lo que importa es cómo Dios la interpreta, y que nosotros, viviendo según Sus palabras, realicemos Su Voluntad.

Hay otra razón por la que la humanidad necesita una nueva y profunda expresión de la verdad. Podemos ver claramente el rápido colapso de la civilización moderna y del orden en la sociedad, sin ninguna solución satisfactoria a la vista. Un sentimiento de vacío, soledad y descontento ha llevado a muchas personas a la desesperación, a la confusión, al desenfreno y al abuso del alcohol y de las drogas. La confusión en la sociedad acerca de las normas de valor y de conducta ha dado origen a una fuerte tendencia hacia el egoísmo, la disgregación de la familia, el rápido aumento del crimen, la delincuencia juvenil, y toda clase de inmoralidad, los cuales están socavando los cimientos de la sociedad y creando una desconfianza en el futuro. La violencia y la guerra, el racismo, la distribución desigual de la riqueza, la impotencia de las religiones mundiales de guiar a la gente de la edad moderna y la expansión del comunismo ateo, intensifican las dudas sobre el futuro de la civilización moderna. Ninguno de estos graves problemas puede resolverse completa ni parcialmente en un instante. Hace falta una solución fundamental y eterna. Puesto que Dios vive, El con toda seguridad nos salvará de esta crisis de una manera nueva y revolucionaria.

Antes de encontrar una solución eficaz de estos problemas, hay que entender sus causas. Los problemas del mundo nunca han podido eliminarse, porque hasta ahora, nadie ha entendido plenamente sus causas. El Principio, además de explicar las causas fundamentales de los problemas humanos, también presenta soluciones claras y prácticas, las cuales hacen posible que el individuo y la familia (que son el corazón de la sociedad humana), a través de la educación, puedan libre y felizmente cambiar su modo de vivir.

Para la humanidad caída, el conocimiento es una renovación intelectual y espiritual; la ignorancia es muerte y destrucción. Ningún sentimiento estético puede proceder de la ignorancia, ni pueden florecer la voluntad ni la esperanza en ella. La ignorancia y el desconocimiento acerca de Dios pueden llevarnos a la desesperanza y a la más completa soledad.

El Principio no solamente demuestra que Dios existe, sino que también explica el corazón original de Dios y los detalles de Su providencia como se han revelado a través de la historia. Además, fomenta un cambio de carácter para aquéllos que sinceramente desean encontrar a Dios por medio de una experiencia espiritual con el Espíritu Santo. Cuanto más experimentamos el amor verdadero de Dios a través de un entendimiento del Principio, tanto más experimentamos nuestra propia recreación. Y a la misma vez, podemos desarrollar relaciones humanas genuinas y sinceras con los demás.

Por el gran desarrollo en los medios de comunicación y de transporte, por el comercio y por los intercambios culturales, las naciones del mundo han logrado un gran acercamiento entre ellas, lo que hace que cada una directa o indirectamente influya a todas las demás. Pero a pesar de esta tendencia externa hacia un mundo en comunidad, en el contenido básico de las relaciones humanas, todavía se vislumbra una desconfianza y una enemistad, basadas en el egoísmo y en la carencia mutua de preocupación por los demás. No están presentes la unidad y la armonía en el sentido verdadero, lo que únicamente el amor de Dios puede hacer posible.

El Principio enseña que la familia es la unidad básica necesaria para la realización del amor de Dios. El Principio también afirma que solamente por el establecimiento de un hogar centrado en Dios, podrá el amor sembrarse en el corazón árido, o seco, de la gente moderna, y solamente entonces podrá establecerse una relación verdadera entre esposo y esposa, padres e hijos, hermanos y hermanas, y entre vecinos. El amor verdadero entre un esposo ideal y una esposa ideal es la condición fundamental para la felicidad de los seres humanos. Solamente cuando haya tal amor entre los padres, los hijos podrán entender y experimentar el amor ideal de Dios.

Según el ideal original de Dios, los seres humanos le amarían a El como a su padre, y vivirían en hermandad como una gran familia. El Principio es una guía para despertar en la humanidad este amor original y para restaurar las relaciones humanas originales que podrán crear una sociedad mundial de una sola familia.

El Principio también conducirá hacia la unificación de las verdades internas, lo que la religión ha buscado, y de las verdades externas, propósito de la ciencia. Todo esfuerzo humano por encontrar la verdad está relacionado con Dios, y por esta razón, el Principio podrá !ograr una unificación entre los diferentes campos de pensamiento.

Por otra parte, el Principio prevalecerá sobre la ideología comunista que niega a Dios, poniendo fin a la última batalla ideológica de la historia con una victoria para el lado de Dios. El cumplimiento de la providencia de la salvación incluirá la restauración de los pueblos bajo los régimenes comunistas, porque es la voluntad de Dios que ellos también tengan la oportunidad de perfeccionarse a través del amor de Dios y de Sus nuevas palabras.

Según el Principio, todas las religiones a través de la historia que buscaron y promovieron un modo de vivir concienzudo, llegaron a existir, directa o indirectamente, por la voluntad de Dios. Hoy el cristianismo desempeña un papel central en la realización de la meta total de la providencia de Dios. Pero Dios también ha conducido a la gente de otras naciones, y les ha inspirado a establecer religiones de acuerdo con su tiempo y ambiente particulares, preparándoles para recibir al Mesías en el futuro. Como dice Juan 3:16 "Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna". Dios envía al Mesías no solamente para los cristianos, sino para toda la humanidad.

La revelación que Dios le dio a Sun Myung Moon fue otorgada silenciosamente en el Oriente, pero ha dado a los hombres y mujeres de todo el mundo, especialmente a la gente joven, una nueva felicidad y una nueva esperanza, dándoles vida en lo profundo de sus corazones. La gente joven de más de ciento veinte naciones, de diferentes razas, orígenes culturales y modos de vivir, ha adoptado esta revelación, encontrando en ella un significado nuevo y siguiendo la voluntad de Dios con entusiasmo y con pasión. Aquí presentamos un esquema del Principio, con la esperanza de que impresione la mente y el espíritu, y de que transforme a un individuo con inquietudes, en una persona de carácter nuevo centrado en Dios

.Principal   El Principio Divino